Bares-Tabernas, Locales, Sants-Montjuïc

La Mundana o lo ambiguo del lenguaje

Photo1Ser humano que privilegia el placer carnal o terrenal y todo aquello relacionado con las fiestas y la buena vida. Es una de las acepciones del término mundano, quizá la menos conocida, pero la que se entiende al tomar posición en esta taberna gastronómica del barrio de Sants. De padres cocineros y hermano de Santa Burg, nació en noviembre de 2015 como vermutería pero ha crecido como gastrobar por voluntad de creadores y petición de clientes. Sigue leyendo

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Sarriá-Sant Gervasi

Jordi Cruz.- “Cuando me den la tercera Estrella se me quitarán las ganas de cocinar”

Jordi Cruz presenta nuevo libroDos horas son suficientes para que este manresano de sonrisa pícara y verbo fácil se te meta en el bolsillo. En ese tiempo, ha saludado a propios y extraños, se ha preocupado por la pareja de clientes que andaba perdida por el restaurante, se ha hecho servir un gintonic y ha repasado con liderazgo su vida presente y futura. Al acabar, sin eludir preguntas, se ha disculpado para volver al “servicio”. Los clientes esperan y el chef debe estar “al pie del cañón, como cada noche”.

En medio, la presentación de su segundo libro (El cocinero Tenaz), en el que Jordi Cruz (Manresa, 29 de junio de 1978) muestra y demuestra qué se esconde tras su éxito. Tenacidad, personalidad y confianza son palabras que se repiten también en una charla en la que incidimos para saber cómo es, qué se esconde en esa cabeza amueblada de un chaval de 37 años. Presionamos y conseguimos que las palabras testosterona o sexismo también aparezcan. Una conversación cordial que habla.
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Eixample, Restaurantes

Jubany ya ejerce en Petit Comitè

La barra de la entradaY el cambio culminó. Tras meses de obras, el Petit Comitè ha vuelto a abrir sus puertas en el Passatge de la Concepció para seguir siendo el referente de la cocina tradicional catalana en la ciudad. Sólo un cambio, y sustancial: su apellido. Petit Comitè, de Nandu Jubany. El chef del estrellado Can Jubany recibió a finales de 2012 el encargo del Grupo Majestic de sustituir a Fermí Puig a los mandos culinarios del buque hotelero (con la oferta de El Bar del Majestic) y ahora se ha asentado completamente -como si siempre hubiera estado, como si fuera su sitio- con la reinauguración de su restaurante gastronómico.

Con cambios decorativos, de tonos plácidos y con barra de bar a la entrada para el pre y el post, el Petit Comitè de Nandu Jubany empieza nueva etapa con la ilusión -como ha recordado hoy el propio chef- de seguir respetando el concepto inicial de cocina tradicional catalana que inició Puig. “Hubiera dejado la carta que tenía Fermí, que era perfecta, pero obviamente le he dado mi toque personal bajo esos epígrafes que han situado al local”. Es -traducimos- producto de la tierra con pocas licencias foráneas, de temporada y del huerto, de recetario antiguo, cocinado a fuego lento, sólo con la reinterpretación propia que se entiende a un cocinero con gracia y estrella.

Es, por ejemplo, coca con hígado de pato y manzana caramelizada (clásico de Can Jubany), ensalada de perdiz escabechada con escarola y granada, alcachofas y guisantes, pulpo a la brasa con patatas y pimienta roja, canelones de Fiesta Mayor con trufa, bacalao “a la llauna”, paletilla de cabrito con peras, oreja de cerdo confitada a la brasa sobre “trinxat” o fricandó de ternera con alcachofas fritas. La carta de vinos, coherentemente, sigue la línea del local, con un 80% de referencias catalanas.

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Petit Comitè de Nandu Jubany

Dirección: Passatge de la Concepció, 13
Precio medio: 55€.
Horario: Todos los días, de 13.00h a 16.00h. y de 20.00h a 23.30h.
Teléfono: 93 550 06 20
Web: Petit Comitè

Localización

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Eixample, Restaurantes

Nandu Jubany.- “Si tenía una estrella hace 15 años, ahora debería tener cuatro”

Estará a caballo entre Calldetenes y BarcelonaCon carpeta y boli en la mano, encuentro a Nandu Jubany (Monistrol de Calders, 1971) en el hall del Hotel Majestic. Me recibe y me invita a pasar al “bar” del hotel, la nueva apuesta de uno de los emblemas hoteleros de barcelona en lo que a restauración se refiere. Sobrio en estilo, como toca en el Majestic, se aleja del restaurante en la forma pero no en el fondo. Mientras nos sentamos recibe una llamada. Habla por teléfono y descifro cómo debe tener la agenda un chef con un pie cerca de Vic, donde regente desde hace años restaurante gastronómico y estrellado, y otro en Barcelona, donde acaba de inaugurar la sección gastronómica del hotel que nos aloja haciéndose cargo del bar y del renovado Petit Comité. Cuelga. Debe ir al Petit Comité. Ya. Abrigos al hombro, salimos a la calle para hablar “fent via” con el Paseo de Gracia como escenario. “Perdona por esto, no tengo tiempo”. Sin problemas jefe. Entendemos que para un hombre orquesta cualquier minuto es aprovechable. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Eixample

Bodega 1900.- Jugar al 25%

Ventresca casera de atún confitada en salsa catalanaEs carbón, son confitados, conservas, esencia. Es producto. Es hablar desde la experiencia de una bodega centenaria, frente a mejillones y quesos manchegos mientras el camarero sugiere jugar con la grasa del jamón en un Tartine ibérico. Es disfrutar sin mantel y también en barra y en color y en blanco y negro de verdades y sorpresas de bar. De tradición y modernidad; de respeto; de firma Adriá. Porque el pequeño de la saga, el de los postres de elBulli, el mentor de los recién estrellados Tickets y 41º, también sabe hablar de antaño. Sigue leyendo

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Eixample, Restaurantes

Fermí Puig.- “La cocina catalana existe como concepto cultural, la española no”

fermío Puig, un cocinero que hablaDespués de coincidir con Adriá en elBulli y aprender en varios restaurantes, Fermí Puig (Granollers, 13 de enero de 1959) llegó al hotel Majestic de Barcelona donde puso en marcha el Drolma. Desde el 1995 y hasta el año 2003, Puig ejerció de executive chef del hotel y chef del Drolma simultáneamente. En 2008, se puso al frente también del Petit Comité. Valorado por sus colegas como un pedagogo de la profesión, querido y estimado allende Cataluña, Puig abre ahora su propio restaurante, con su nombre, donde promete estar “cinco días a la semana”. Sensato y dicharachero, el chef nos atiende antes del servicio para hablar de cultura, historia y actualidad gastronómica reafirmando posturas con argumentos sólidos. Para escuchar. Benditas charlas. Sigue leyendo

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Eixample, Locales, Restaurantes

Fastvínic.- Gastronomía entre panes

Bikini de rúcula en FastvínicTe cuestionas conceptos a priori obvios y los acabas matizando. Empecemos: Se autodenominan fast food pero predican el slow food. Elaboran alta gastronomía pero la presentan en formato bocadillo, que acompañan principalmente de vinos catalanes que te sirves tú mismo desde una divertida máquina que sólo va con tarjeta. Y te piden, finalmente, que seas tú el que recojas después tu bandeja y la recicles por partes en punto indicado. Es un juego elaborado donde la información es fundamental. Es Fastvínic, un restaurante ecosostenible -el primero de Cataluña- donde la globalización sólo tiene sentido en formato cliente, un local para reivindicar al mundo que nuestro manjar más popular, el bocadillo, no es territorio exclusivo de niño en patio de colegio.

Dirección: Diputació, 251
Precio medio: 15€. Bocadillos a partir de 3,90€. Ensaladas a 5 € y vinos por copa a partir de 2€.
Imprescindible: Personalizar la tarjeta de vinos e ir probando combinaciones de bocadillos y variedades. Encontrar y defender la tuya.
Horario: De lunes a sábado, de 12.00 a 24.00h.
Teléfono: 93 487 32 41
Web: Fastvínic

Según Cultibar

Todo es reciclableBocadillos -o esa gastronomía que dejan entre panes- de conejo guisado con alcaparras; de trucha de río, escarola e hinojo; de Roast Beef con mostaza y miel, de butifarra con níscalos o de perdiz en escabeche. Y ensaladas complementarias de cuscús de verduras y legumbres o de setas, cansalada y membrillo. Es la oferta básica de Fastvínic, oferta que pedirás sobre mostrador y panel luminoso cual fast food real, aunque acomodo dispar. De ambiente nórdico y resguardado, el local ofrece comodidad de restaurante para bocadillo, haciéndote replantear presupuestos sobre la comida rápida. Sergi de Meià, premio nacional 2009 al cocinero joven del año y chef inquieto al mano de la nave, lo explica: “¿Quién dijo que la comida rápida es mala? Se puede hacer alta gastronomía en tapa y también en bocadillo. La cuestión radica en cómo es el producto y en cómo se trata”.

Y ahí está el fuerte de Fastvínic. De Meià y su equipo son practicantes del slow food, esa tendencia en boga en Europa y medio mundo que llama a trabajar con productos locales de los que conoces procedencia, cultivo y maneras. “El pollo nos lo trae Ángel y Rafa desde Navàs; los tomates, María desde El Penedès… Les conozco y se cómo trabajan, incluso puedo variar propuestas por su consejo. No nos engañamos”. Su importancia se hace patente físicamente en el restaurante, donde se nos presentan con cuadro a la entrada y en carta, divertida y actual ésta, como todo ese continente en forma de “u” que respira ecologismo entre maderas, flores y formas cuadradas.

Bocadillo de alcachofas en FastvínicSi con los bocadillos hacen arte entre panes, con el vino han buscado la excelencia y la innovación en selección y servicio. Con una oferta limitada a caldos catalanes -por filosofía slow food-, hasta 24 variedades distintas son catables por copa, y tarjeta. Previo paga en caja, una banda magnética que tu llenarás de sueños permite que la copa pese con variedades locales, además de conservar en perfecto estado los preciados caldos de César Cánovas, el sumiller Vínic.

La tarjeta será tuya para recargar a gusto y jugar, cual recreo, con tu mejor fichaje para el titular que hoy tienes en bandeja. Porque Fastvínic abre todo el día, y la partida puede ser larga. Quizá un almuerzo con medio biquini de rúcula (pueden hacerse medios de todo) y Coca-Cola; un mediodía empresarial con una ensalada de tomates, una hamburguesa y un tinto Montsant; un after work distendido -la hora reina del bocadillo al fin y al cabo- a base de medio de pollo de Payés y un Priorat, o una cena informal pero con clase y amigos donde la tarjeta echará humo en variedades entre panes tradicionales -fuet o longaniza- o diferentes -pies de cerdo o kebab de cordero-. Por cierto, el informático de la empresa -vegano para más señas- también será invitado y con menú propio.

La experiencia Cultibar

El vino también es protagonista en FastvínicTener la oportunidad de sorprender y comer bien en 25 minutos no es tarea fácil. Nos lo prometieron y debían cumplir. En ambiente ecológico y cuidado, iniciamos el reto. Un pasillo de lo más didáctico nos guió hacia el panel luminoso repleto de opciones para empezar a jugar nuestra particular lucha contra el tiempo. Oferta amplia, original y local iluminada por la excelencia del vino. El tiempo pasaba y había que tomar decisiones rápidas y acertadas. Gracias al saber de la camarera, todo resultó más fácil.

Nervios en el original surtidor de vino. Dudas hacia una máquina maravillosa que nos hacia disfrutar de un primer sorbo imaginario. Siete minutos y ya situados en la mesa más jugosa, redonda, en la esquina. Empieza el ritual de compartir, opinar y caer en ese característico “termínatelo tú” tan social y a la vez tan duro si no es de corazón. Misión cumplida en tiempo y forma adecuados.

Todo es mejorable

Fastvínic tiene la certificación LEED Gold (liderazgo en diseño energético y medioambiental) y cumple con los parámetros fundamentales del slow food. Hace bocadillos Premium y los pretende maridar con vinos soberbios y económicamente ajustados. Sólo por innovar y abrir mentes, cero reproches.

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