Eixample, Locales, Restaurantes

Fastvínic.- Gastronomía entre panes

Bikini de rúcula en FastvínicTe cuestionas conceptos a priori obvios y los acabas matizando. Empecemos: Se autodenominan fast food pero predican el slow food. Elaboran alta gastronomía pero la presentan en formato bocadillo, que acompañan principalmente de vinos catalanes que te sirves tú mismo desde una divertida máquina que sólo va con tarjeta. Y te piden, finalmente, que seas tú el que recojas después tu bandeja y la recicles por partes en punto indicado. Es un juego elaborado donde la información es fundamental. Es Fastvínic, un restaurante ecosostenible -el primero de Cataluña- donde la globalización sólo tiene sentido en formato cliente, un local para reivindicar al mundo que nuestro manjar más popular, el bocadillo, no es territorio exclusivo de niño en patio de colegio.

Dirección: Diputació, 251
Precio medio: 15€. Bocadillos a partir de 3,90€. Ensaladas a 5 € y vinos por copa a partir de 2€.
Imprescindible: Personalizar la tarjeta de vinos e ir probando combinaciones de bocadillos y variedades. Encontrar y defender la tuya.
Horario: De lunes a sábado, de 12.00 a 24.00h.
Teléfono: 93 487 32 41
Web: Fastvínic

Según Cultibar

Todo es reciclableBocadillos -o esa gastronomía que dejan entre panes- de conejo guisado con alcaparras; de trucha de río, escarola e hinojo; de Roast Beef con mostaza y miel, de butifarra con níscalos o de perdiz en escabeche. Y ensaladas complementarias de cuscús de verduras y legumbres o de setas, cansalada y membrillo. Es la oferta básica de Fastvínic, oferta que pedirás sobre mostrador y panel luminoso cual fast food real, aunque acomodo dispar. De ambiente nórdico y resguardado, el local ofrece comodidad de restaurante para bocadillo, haciéndote replantear presupuestos sobre la comida rápida. Sergi de Meià, premio nacional 2009 al cocinero joven del año y chef inquieto al mano de la nave, lo explica: “¿Quién dijo que la comida rápida es mala? Se puede hacer alta gastronomía en tapa y también en bocadillo. La cuestión radica en cómo es el producto y en cómo se trata”.

Y ahí está el fuerte de Fastvínic. De Meià y su equipo son practicantes del slow food, esa tendencia en boga en Europa y medio mundo que llama a trabajar con productos locales de los que conoces procedencia, cultivo y maneras. “El pollo nos lo trae Ángel y Rafa desde Navàs; los tomates, María desde El Penedès… Les conozco y se cómo trabajan, incluso puedo variar propuestas por su consejo. No nos engañamos”. Su importancia se hace patente físicamente en el restaurante, donde se nos presentan con cuadro a la entrada y en carta, divertida y actual ésta, como todo ese continente en forma de “u” que respira ecologismo entre maderas, flores y formas cuadradas.

Bocadillo de alcachofas en FastvínicSi con los bocadillos hacen arte entre panes, con el vino han buscado la excelencia y la innovación en selección y servicio. Con una oferta limitada a caldos catalanes -por filosofía slow food-, hasta 24 variedades distintas son catables por copa, y tarjeta. Previo paga en caja, una banda magnética que tu llenarás de sueños permite que la copa pese con variedades locales, además de conservar en perfecto estado los preciados caldos de César Cánovas, el sumiller Vínic.

La tarjeta será tuya para recargar a gusto y jugar, cual recreo, con tu mejor fichaje para el titular que hoy tienes en bandeja. Porque Fastvínic abre todo el día, y la partida puede ser larga. Quizá un almuerzo con medio biquini de rúcula (pueden hacerse medios de todo) y Coca-Cola; un mediodía empresarial con una ensalada de tomates, una hamburguesa y un tinto Montsant; un after work distendido -la hora reina del bocadillo al fin y al cabo- a base de medio de pollo de Payés y un Priorat, o una cena informal pero con clase y amigos donde la tarjeta echará humo en variedades entre panes tradicionales -fuet o longaniza- o diferentes -pies de cerdo o kebab de cordero-. Por cierto, el informático de la empresa -vegano para más señas- también será invitado y con menú propio.

La experiencia Cultibar

El vino también es protagonista en FastvínicTener la oportunidad de sorprender y comer bien en 25 minutos no es tarea fácil. Nos lo prometieron y debían cumplir. En ambiente ecológico y cuidado, iniciamos el reto. Un pasillo de lo más didáctico nos guió hacia el panel luminoso repleto de opciones para empezar a jugar nuestra particular lucha contra el tiempo. Oferta amplia, original y local iluminada por la excelencia del vino. El tiempo pasaba y había que tomar decisiones rápidas y acertadas. Gracias al saber de la camarera, todo resultó más fácil.

Nervios en el original surtidor de vino. Dudas hacia una máquina maravillosa que nos hacia disfrutar de un primer sorbo imaginario. Siete minutos y ya situados en la mesa más jugosa, redonda, en la esquina. Empieza el ritual de compartir, opinar y caer en ese característico “termínatelo tú” tan social y a la vez tan duro si no es de corazón. Misión cumplida en tiempo y forma adecuados.

Todo es mejorable

Fastvínic tiene la certificación LEED Gold (liderazgo en diseño energético y medioambiental) y cumple con los parámetros fundamentales del slow food. Hace bocadillos Premium y los pretende maridar con vinos soberbios y económicamente ajustados. Sólo por innovar y abrir mentes, cero reproches.

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