
Foto de Maribel Ruiz de Erenchun
Tras el parón de elBulli, el genio de L’Hospitalet está inmerso en lo que en 1014 será su nuevo proyecto, elBulli Foundation, un centro de investigación en gastronomía también ubicado en Cala Montjoi. Sigue, no obstante, atento la actualidad del sector gastronómico desde segunda fila, que abandonará en breve para acompañar a su hermano en su nueva aventura mexicana en Barcelona. Sigue leyendo
Dice el budismo que para alcanzar el Nirvana debes renunciar a tus deseos “mundanos” y pasar un camino de ocho duras exigencias mediante meditación. Sin tanto sacrificio, los hermanos Iglesias proporcionan un atajo y ofrecen tan anhelado objetivo con tres simples pasos. A saber: pedir una caña fresca, tapear con amigos y pagar a medias. Así de fácil. Quizá no llegues al estado máximo de pureza espiritual que se busca en el Tíbet, pero sí al “Nirtapa” que preconizan los hermanos Iglesias, esos restauradores catalano-gallegos que llevan años en el oficio del buen comer en la ciudad condal.
Bar de caña y tapa, de charla trivial y conversación madura, de respeto y amistad. Otra filosofía. Puede estar lleno, debe, pero el roce no molesta. Las tapas vuelan entre clientes que se saludan, se respetan, interactúan, a sabiendas que la armonía de un bar debe preservarse. La cerveza se sirve goteando, puede manchar. Debe. Filosofía de local. Respeto por su cultura. Comer, beber, disfrutar. Socializarse, al fin y al cabo.
Estás en la Barcelona de principios del siglo XX. En un café de alta alcurnia entra un ya maduro Antoni Gaudí saludando a diestro y siniestro. Una numerosa congregación de intelectuales cigarro en mano charlan amistosamente al calor de una botella de vino, mientras los capitostes de las familias más poderosas de la Barcelona convulsa de la Semana Trágica, en la mesa del fondo, acuerdan si eso que está construyendo el arquitecto de Reus en pleno Paseo de Gracia es una obra maestra o una falta al buen gusto. Demasiada imaginación quizá. La luz que entra por los grandes ventanales modernistas no permite vacilaciones. Estamos en 2012, cenando en un restaurante Patrimonio de la Humanidad. La mente ha viajado.
Habla de la historia de Barcelona, del devenir de la restauración, de la importancia del vino. Habla del cambio de costumbres en el consumo de ultramarinos, del paso del tiempo, de la imperturbabilidad del buen trato. Bodega Fermín es más que una bodega; es una manera de entender la vida, de hablar con tus vecinos, de conocer tu ciudad. De vivir, de tomar.
Será una noche diferente. Has decidido salir a cenar y a tomar una copa por el Born y quieres algo diferente. Cualquier restaurante del antiguo barrio de la Ribera te va a servir, porque reservas la ilusión para las tapas. Sí, en este orden. Espai Sucre es un restaurante de postres; dicen que el primero de este tipo en el mundo. Aquí, las creaciones dulces ganan terreno en una carta diferente con seis menús degustación para deleitarse y una “barra dulce” corrida para disfrutar en compañía, con los ojos bien abiertos.
Acertó con la ubicación, trabajó bien producto y servicio, y se ha consolidado por su relación calidad-precio. El Quinto Pino (o 5º Pino), una terraza de libro a un bar pegada, empezó a dinamizar una zona de escaso ocio tapeístico a finales de 2009, y la cambió. El cielo azul del norte de Barcelona volvió a salir a las terrazas, y los oriundos de toda clase descubrieron en su devenir una manera más mundana de entender la restauración. El quinto pino no estaba tan lejos. 
Bistró australiano. Café francés. Gastrobar internacional. Federal Café simplemente acoge, y lo hace en dos plantas aprovechadas, minimalistas, confortables, y en una terraza para soñar. Ventanas abiertas, cocina ininterrumpida, Slow Food, productos de km.0 y bienestar. Desayunar, comer, cenar, tomar, pensar. Lo que quieras. Otro mundo en Sant Antoni.
“Empty your mind. Be formless, shapeless”. Anunciaba un coche el anuncio, pero emanaba tranquilidad, relax. Y son esas las sensaciones que ha conseguido la nueva perla gastronómico-festiva de la Diagonal, un restaurante de alta cocina vasca para sumergirte. “Like water”. Por cierto, Ura es agua en euskera. Ongi etorri.
Inaugurado en 2000, el café bar Louise Se Va -bocatería diferente y hogar de tardes amable- ha conseguido gracias a una cuidada puesta en escena, a una sencilla pero correcta oferta culinaria y a ese punto rock’n’roll inconfundible, consolidarse y erigirse en local de encuentro de melómanos y divertidos. ¿Te vienes?