Bares-Tabernas, Gracia

Gatamala.- La tapa no se pide

bar Gatamala, barrio de GraciaBar de caña y tapa, de charla trivial y conversación madura, de respeto y amistad. Otra filosofía. Puede estar lleno, debe, pero el roce no molesta. Las tapas vuelan entre clientes que se saludan, se respetan, interactúan, a sabiendas que la armonía de un bar debe preservarse. La cerveza se sirve goteando, puede manchar. Debe. Filosofía de local. Respeto por su cultura. Comer, beber, disfrutar. Socializarse, al fin y al cabo.

Dirección: Rabassa, 37
Precio medio: Caña y tapa, 1,75€. Raciones y platos, a partir de 4€.
Imprescindible: Entrar y vivir. Cañear después de trabajar. Si después te quedas con hambre, pide la entraña.
Horario: De martes a sábado, de 18.30h a 01.00h, aprox. Abren cuando llegan, cierran cuando se van.
Teléfono: 636 39 36 10

Según Cultibar

Abrió en Gracia a mediados de 2008 de la mano de dos divertidas. Pilar, gastrónoma de sonrisa en boca, estaba harta de trabajar en cocinas de postín, y Luci, argentina viajada con pan bajo el brazo, se dejó engatusar. Complementaría, harían un tándem perfecto. Una en barra, otra en cocina. Seleccionaron el dónde, tenían el qué.

bar Gatamala Gracia“Queríamos un bar en el que nos gustaría ser clientes, -comenta Pilar-, un bar donde se llamara a todo el mundo por su nombre, donde la gente viniera sola y se acabara conociendo. Ni moderno ni mundano, ni frío ni minimalista”. Una parroquia sin religión donde la gente viene porque quiere, un lugar parlante, un entorno de socialización. Gatamala.

A escasos metros de la plaza Rovira, lejos de los circuitos al uso del barrio de Gracia, un local estrecho, cuidado al dibujo y con personalidad marcada te saluda desde fuera sin pretensión alguna. Entras y te habla sin carta ni menús establecidos. Las paredes te cantan el producto y en la cara de camareros y habituales puedes leer su devenir, que se desarrolla a lo largo de una larga barra poblada de taburetes, dos mesas al principio y un -digámosle- reservado al final. El resto, espacio para el cañeo.

Cañeo básico pero acompañado, sin que su partener se promocione fuera. Pilar no lo soportaría. “La tapa se pone. Innecesaria y ofensiva es ofertarla con publicidad en la entrada. No sería Gatamala”. Filosofía de bar.

El tamaño de la cerveza cambia -pequeña (1,75€) o grande (2’25€)-, la tapa también. Por temporada, día, producto y por el número de consumiciones. Con la primera caña puede aparecer un pinchito de tortilla; con la segunda, butifarra; la tercera, lomo a la plancha, y con la cuarta, por ejemplo, una tapa bonita de tomate, manchego y rúcula. Puede que Pilar se equivoque en tu orden -difícil- o que los segundos tarden algo más de lo esperado, o que llegue el momento en que alguna ración se acabe. Se te comenta. Trabajan con producto del día y no atienden al “cuántos más, mejor”. Se entiende. No hemos venido a pedir, hemos venido a disfrutar.

bar Gatamala GraciaGatamala es cerveza y cultura añadida, es tapa y charla, pero también es vino, raciones y gintonic, elaborados éstos “con más amor que tónica”. Tiene dos referencias de vinos (tinto y blanco), servidas a 2,50€ la copa, y varios platos cantados con gracia en pizarra y boca. Y porque no sólo cañeando come uno, en este refugio cañí de Gracia encontramos raciones para todos los gustos bajo ese curioso sello catalano-castizo-italo-argentino que emana de las propietarias.

Son berenjenas al horno de leña con queso de cabra y aceite de Reus (8€), tartaleta de foie -reducción de manzana al Oporto, foie micuit y semilla de sésamo negro- (7,50€) o bravas dignas de restaurante con piel, sal y pimienta (4,50€). Es una entraña excepcional (9,75€) o una escalivada para compartir entre amigos. Los tomates son otro producto venerado. Se compran en Valencia, y se puede degustar, por ejemplo, en cazuelita (5,50€) o en tostadas con queso manchego (6,50€). Respeto a la materia prima y al bolsillo del cliente. Respeto a la felicidad. Amén.

La experiencia Cultibar

bar Gatamala GraciaPartíamos con cierta ventaja. Conocíamos perfectamente la cultura del tapeo “real”, aquel de la consumición acompañada de la tapa gratis. Una cortesía de la casa que debemos recibir con una sonrisa independientemente de su calidad o cantidad. Vimos rápido que no todos comprendían las normas del juego. Este es un juego variable en el que siempre se gana. El premio, mayor o menor, más o menos rápido, acaba llegando. Se trata de mantener la ilusión, de no escribirle la carta a los reyes sino de confiar en que nos acabarán trayendo el regalo que merecemos.

No es lugar para los que necesitan mesa ni para los que van con prisas para cenar rápido. En Gatamala, las exigencias deben esfumarse al pasar por la puerta. Aquí, como en la vida misma, todo se gana a base de buenas intenciones. Sed buenos, la tapa no se pide.

Todo es mejorable

No vale aquí crítica gastronómica. Estamos hablando de cultura, de manera de ser, de ese segundo comedor de casa que, por definición, debería ser un bar. Estamos hablando de tuteo, de compañerismo, de fraternidad. Tendrá mejor o peor gastronomía, ruido o decoración. No importa. Gatamala es un bar de cañas. Pura religión laica. Disfrutémoslo.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Localización

Anuncios
Estándar

4 thoughts on “Gatamala.- La tapa no se pide

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s