Ciutat Vella, Locales, Restaurantes

Paella Bar Boqueria.- Bendita marcha atrás

En los porxos de la BoqueriaLo desaconsejan. Lo hacemos. Hay momentos en que la primera idea no siempre es la buena. Y hablamos de gastronomía. El nombre del local y sus letras en amarillo espantarían a cualquiera que sepa untar un pan con tomate o que conozca más de dos clases de paella. Huiría. No es nuestro caso. Y no sólo porque sepamos que detrás está uno de los grupos de restauración más importantes del Principado (Los Marqués del Suquet de l’Almirall). Entramos porque sí, porque la Boqueria está girando la cara al nacional, porque sigue siendo nuestro mercado aunque el inglés sea el idioma predominante, porque le damos esa segunda oportunidad. Damos la vuelta y entramos. Paella Bar Boqueria. Son las 10.00h de la mañana y queremos comer, y beber con porrón. Justificamos la marcha atrás:

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Restaurantes, Sant Andreu

Versalles.- Original es volver a los orígenes

Bar Versalles en sus inicios

El edificio donde se asienta no es de Gaudí. Por poco. Es de uno de sus mentores, Joan Torras i Guardiola, un vecino de San Andreu que construyó para el barrio el testigo de una vida. El Bar Versalles es casi centenario y, cómo seguro quiso su arquitecto, permanece en pie para saber a dónde vamos, para decir de dónde venimos. Son 98 años de vida de pueblo, de “cigalós” y sandwichs eternos más aún con su última reforma, que ha permitido sentir en boca y vista cómo debió ser aquella época en que la política se hacía en el bar, las mujeres no eran bienvenidas e igual servía un café para proletarios que para burgueses, vestidos todos como pensamos, como puedes imaginártelos hoy si cruzas el umbral de este bar de Gran de Sant Andreu. Es la vida de un pueblo en un bar, una vida que vuelve al origen. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Nou Barris

La Bodegueta d’en Miquel.- Nou Barris reloaded

Degustación en Nou BarrisDisfrutar del día en Nou Barris. Un barrio históricamente obrero, que ha conseguido con luchas vecinales su integración en la ciudad y en sus comodidades sin perder nunca el orgullo propio. Aquí saben de tapas, de cultura de bar. Las reuniones vecinales toman estos recintos para prolongarse y es muy difícil sentirse defraudado. La inmigración del s. XX portó diversas procedencias al barrio, que han sabido integrarse para erigir algo propio. Y  es aquí, entre bares de producto excelente y, seguramente, estética pretérita -de las que gustan a unos y escandalizan a otros, un bodeguero con experiencia ha cambiado. La Bodegueta d’en Miquel es una bodega -los parroquianos reconocen-, pero el jefe ha re-evolucionado el acompañamiento del vino. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Poble Sec

Celler Cal Marino.- Uno para todos

Estética de neobodegaPara los felices, para los modernos, para los amantes del vino, para los que no dejan de aprender, para los gastrónomos más avezados, para las chicas, para los del bar de siempre. Para todos. Cal Marino recibe de pie, sobre barrica y sin wifi, utilizando a ratos el inglés para socializar y explicar, siempre la mano para estrechar a amigos, conocidos aquí y al jefe, un genio de las relaciones sociales. Un ex vendedor que puede hacer esperar a diez personas para explicar a otro como demandas porqué te ofrece una cerveza Lambic tras comentarle tu odio acérrimo a la bebida de cebada. Y la acabarás pidiendo convencido. Es el Celler de Cal Marino. Neobodega, taberna, bar en mayúsculas. Todos para uno. Sigue leyendo

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Ciutat Vella, Locales, Restaurantes

Las Fernández.- De Ponferrada y ravaleras

Bodegón FernándezEsta es la Barcelona que gusta. Donde vienen y se integran, donde sienten como propio, donde convergen intereses. Barrio prohibido durante años, odiado por unos, aclamado por otros, el Raval siempre ha estado ahí, para demostrar el peso social del, o de lo, recién llegado a la ciudad. El canallismo que emanaba a mitad del siglo pasado no ha sido borrado el paso de las Olimpiadas y, aún con hoteles y tiendas bien, sigue siendo ese barrio donde puede pasar de todo, como que tres amenas hermanas del lejano León, quizá nos maten ante este generalismo de capital de procedencia, reinen en un restaurante con sonrisa y hagan guiños gastronómicos sobre plato a sus vecinos pakistaníes. “Un barrio. Una manera de vivir”.

Dirección: Carretes, 11
Precio medio: 25€. Papas “don’t preach”, 6,80; cecina de León 6,90S; croquetas, 6,50; setas en ensalada, 10,90; tataky de salmón, 12,80; Burguer Premium al cordero Hal.al 10,90; Sartenazo de las Fer, 12€.
Imprescindible: Sobre mesa alta, pedir cecina, croquetas y una copa de vino del Bierzo. Salir y hablar con el Raval.
Horario: De martes a domingo, de 20.00 a 02.00h.
Teléfono: 93 443 20 43
Web: Las Fernández

Según Cultibar

Mejor reservarLas Fernández (Beatriz, Bibiana y Berta, las tres B) no es sólo un apellido o el nombre del bar. Las Fernández es una manera de integrarse en una ciudad y de aportar con alma. De rojo placentero, llevan diez años creando parroquia en el barrio desde un restaurante natural, donde ofrecen una cocina mediterránea y saludable, quizá castiza, siempre al día, con productos y platos de origen propio. Ellas son nacidas en Ponferrada, en el Bierzo, al oeste de León, cuna del botillo (que ofrecen por encargo, dada su complejidad) o de la mejor cecina, hogar de una gastronomía de marcado acento galeico dada su cercanía.

Fusión, adaptación, parroquia. Sin menú, tiran de una carta pensada siempre con sugerencias extras del día “para que nuestros queridos asiduos no se aburran”. Tienen mar y montaña, local y global, berciano y universal. De allí, pimientos asados del Bierzo con anchoas y parmesano, croquetas de cecina y pimiento caramelizado (una delicia especialidad de la casa), cecina de León o nido de pulpo a Feira. Ya del mundo, setas en ensalada al queso de Posada de Valdeón y nueces, ensalada de frutas de temporada con crema de yogur aromatizado o tataky de salmón con crema de remolacha y mozzarella fresca.

Como bonus track, el guiño al barrio y a sus habitantes: la Burguer Premium al cordero Hal.al, y la manera Fernández de entender un clásico: las papas “don’t preach”, patatas al horno con aceite de rúcula y albahaca, “la brava del raval”. Para maridar, vino Mencía del Bierzo, cómo no. Gran tierra. Mejor adaptación.

Delicatessen FernándezRespiran humanismo y calidez en local, con larga barra para fieles adeptos, mesas altas para grupos y divertidos y media docena de mesas para degustar con calma esa selección de platos creados a pachas entre las bercianas y su cocinera local, de nombre Belén y gusto refinado. La calma en la degustación, aunque suficiente, es relativa, ya que sólo abren a partir de las 20.00h y en dos turnos de cena. “La gente lo sabe. No hay problemas. Y si alguien se queja de que el segundo turno es muy tarde, le recomiendo un par de sitios para tomar algo cerca de aquí”, sonríe Berta. Eso es hacer barrio. El gintonic en barra final es obligado. Después, sales y redescubres el Raval, replanteándote prejuicios de adopción.

La experiencia Cultibar

El Raval nos recibe con la intriga y magia que le caracteriza. En la entrada, fumamos expectantes ante un viaje gastronómico con cabeza en Barcelona y corazón en León. Entre sonrisas cercanas, nos ofrecen un vino del Bierzo. Cualquier otra sugerencia en aquel lugar nos hubiera decepcionado profundamente.

Influenciados por la urbe en cuanto a decoración alternativa se refiere, el acento de Berta y su modus operandi nos confirman que los orígenes no se han perdido. La cocina se transforma en el mejor ejemplo de familiaridad cuando un comensal modifica el plato a su gusto entre unos fogones para todos los públicos. La jerarquía para ejercer este tipo de acciones se gana con el tiempo. Aquella noche empezamos a soñar con poder alcanzarla.

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Bares-Tabernas, Locales, Sant Martí

Bodega Sopena.- “Vino, vida, vici”

Bidones, barra y vinosCharla, bidón, brindis, vino, queso, vida. Bodegas pretéritas que reconfortan. Espacios de ocio que explican nuestro devenir, nuestra cultura como sociedad, gastronómica también. Bodega Sopena preside con este nombre la plaza del Mercado del Clot desde hace 40 años -con otro desde 1845-, surtiendo como bar y tienda el mejor vino y licor a los parroquianos de un barrio con existencia acreditada desde la Edad Media. Es vino a copas, surtido de Ibéricos para acompañar, vermut dominical e interacción impulsada por empático bodeguero de aspecto rocker. Es vida de bar.

Dirección: Clot, 55
Precio medio: Vinos a copas DO españolas, de 1,20 a 1,50€. Copa de vermut, 1,50€. Tabla de quesos, 5€. Jamón de Jabugo, 10€. Olivas, almejas o chipirones, de 1,50 a 2,50€. Vinos a granel, desde 1,70€ el litro.
Imprescindible: Tomar tonel con copa en mano. Ibéricos a discreción. Identificar al propietario. Pasar la tarde en el Clot.
Horario: De lunes a viernes, de 10.00 a 14.30h. y de 17.00h a 21.00h. Sábado, de 9.00 a 15.00h y de 18.00h a 21.00h. Domingo, de 10.00 a 15.00h.
Teléfono: 93 231 15 05

Según Cultibar

En Sopena también se comeHasta siete variedades de vino a copa, todos jóvenes y de buena conservación, que no superan los 1,5€. Infinitas si optas por botella. Sopena es una bodega para hablar de vino. Con cuatro bidones en el interior y dos en el exterior, además de barra a la entrada para altos de codos, se respira pasión enológica. Maderas, tanques y cientos de botellas en derredor, pero la vista se te va a lo alto, donde una pizarra canta bondades y acompañamientos. Hablarás con él de ella. Se llama Ferran. Habrás ido para echar una copa y saldrás con una ración de queso o encurtidos saboreada (limitada pero adecuada oferta gastronómica) y más conocimiento vinícola para compartir. Es la gracia de Sopena. Te has convertido en parroquiano.

Hablarás del auge y buen hacer del vino catalán, de cómo se lo están trabajando en otras zonas de la península y te habrás reído cuando, tras palabras, tu amigo haya optado por una de las cervezas artesanas que Sopena también ofrece, por coherencia de local y público. La “Birra08”, por ejemplo, es una cerveza del Clot. Cliente, vecino, amigo. Forma parte del juego. Puntualmente, Ferran quiere empezar actividades divertidas con maridaje dirigido. Quizá lo haga con pulpo o carne sin tener cocina. Las alianzas que se consiguen hablando con la gente son ilimitadas. El poder del individuo amplificado en una bodega. Larga vida.

La experiencia Cultibar

Bodega viva sin restricciones en la puerta. Sentimos realidad, cercanía e historia. Personajes antagónicos compartiendo bidón. Caretas fuera hasta que el vino llega a su fin. Dicen que no hay mejor experiencia que el sentirte querido por ser uno mismo en estado puro. Aprovecha, aquí, la oportunidad es única.

Con copa de vino joven y plato de embutidos austero nos sentimos plenos. Las opciones que nos proporciona el privilegio de estar de pie nos hace olvidar la más cómoda de las sillas. El amplio repertorio de clientes nos lleva a la conclusión que cada visita será distinta. Sin “guest list” la ruleta gira sin límite. Todo al vino tinto, no va más.

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