Bares-Tabernas, Eixample, Locales

Bistrot de Vins.- El “duro” adulto

Endevina MoritzEran cinco y se hicieron fuertes en la mesa alta del fondo, bajo esa lámpara hecha a base de botellas que tanto gustó a Fernando. “No entenderé el arte moderno”. El sello arquitectónico de la casa lo firma Jean Nouvel. Ojo Fernando. Era viernes tarde y les habían hablado del piso inferior de la fábrica Moritz, donde la cervecera catalana –que ha cumplido los 160 años- juega en campo contrario con una propuesta de vinos. Hacía tiempo que no se veían. Lo habían dado todo en el Poblenou de los años 90 pero la edad no perdona y las obligaciones les habían separado. Ahora se veían cada tanto, cambiando el kalimotxo de entonces por copa de vino o cerveza artesana. Pasan los años…

Sigue leyendo

Estándar
Bares-Tabernas

Tonino Valiente.- De barras y estrellas

Tonino ValienteFue a Huesca a pasar un fin de semana y ya no volvió. Una mujer tuvo la “culpa” de que este badalonés de 35 años hiciera sus sueños realidad en la Comunidad vecina. Tras estudiar en la Escuela Hofmann de Barcelona y pasar por varios y lustrosos restaurantes, el de Artigas San Roque echó raíces en la capital altoaragonesa, apostó en la vida y salió ganando. De imagen rompedora, con tatuajes y pendientes y una cocina en miniatura aplaudida, las comparaciones con el enfant terrible de la cocina madrileña emergen. Sigue leyendo

Estándar
Restaurantes, Sarriá-Sant Gervasi

Les truites.- La tortilla rusa

Surtido de tortillasCinco participantes, una mesa, se discute el ganador. Todos han venido a jugar y descubrir, pero con motivaciones y anhelos diversos sin nada en común. Quizá sí: el lugar. Les Truites, un restaurante donde tendrían que vetar a cobardes, un restaurante de nueva localización y vieja estirpe con el huevo y la sartén como protagonistas, y la mente humana como límite. Sabores, olores, trampas y reconocimiento. De su cocina salen las mejores tortillas, dulces, saladas y caldosas, de pies de cerdo y de pescado y marisco, de ricotta y menta y de setas con salsa trufada. Tortillas a discreción con las que jugarse el premio. Participantes a la mesa, la casa ha dispuesto sobre plato grande la selección de porciones de tortillas del día. Es la gran tortilla rusa, el juego de la casa. Sigue leyendo

Estándar
Ciutat Vella, Locales, Restaurantes

Las Fernández.- De Ponferrada y ravaleras

Bodegón FernándezEsta es la Barcelona que gusta. Donde vienen y se integran, donde sienten como propio, donde convergen intereses. Barrio prohibido durante años, odiado por unos, aclamado por otros, el Raval siempre ha estado ahí, para demostrar el peso social del, o de lo, recién llegado a la ciudad. El canallismo que emanaba a mitad del siglo pasado no ha sido borrado el paso de las Olimpiadas y, aún con hoteles y tiendas bien, sigue siendo ese barrio donde puede pasar de todo, como que tres amenas hermanas del lejano León, quizá nos maten ante este generalismo de capital de procedencia, reinen en un restaurante con sonrisa y hagan guiños gastronómicos sobre plato a sus vecinos pakistaníes. “Un barrio. Una manera de vivir”.

Dirección: Carretes, 11
Precio medio: 25€. Papas “don’t preach”, 6,80; cecina de León 6,90S; croquetas, 6,50; setas en ensalada, 10,90; tataky de salmón, 12,80; Burguer Premium al cordero Hal.al 10,90; Sartenazo de las Fer, 12€.
Imprescindible: Sobre mesa alta, pedir cecina, croquetas y una copa de vino del Bierzo. Salir y hablar con el Raval.
Horario: De martes a domingo, de 20.00 a 02.00h.
Teléfono: 93 443 20 43
Web: Las Fernández

Según Cultibar

Mejor reservarLas Fernández (Beatriz, Bibiana y Berta, las tres B) no es sólo un apellido o el nombre del bar. Las Fernández es una manera de integrarse en una ciudad y de aportar con alma. De rojo placentero, llevan diez años creando parroquia en el barrio desde un restaurante natural, donde ofrecen una cocina mediterránea y saludable, quizá castiza, siempre al día, con productos y platos de origen propio. Ellas son nacidas en Ponferrada, en el Bierzo, al oeste de León, cuna del botillo (que ofrecen por encargo, dada su complejidad) o de la mejor cecina, hogar de una gastronomía de marcado acento galeico dada su cercanía.

Fusión, adaptación, parroquia. Sin menú, tiran de una carta pensada siempre con sugerencias extras del día “para que nuestros queridos asiduos no se aburran”. Tienen mar y montaña, local y global, berciano y universal. De allí, pimientos asados del Bierzo con anchoas y parmesano, croquetas de cecina y pimiento caramelizado (una delicia especialidad de la casa), cecina de León o nido de pulpo a Feira. Ya del mundo, setas en ensalada al queso de Posada de Valdeón y nueces, ensalada de frutas de temporada con crema de yogur aromatizado o tataky de salmón con crema de remolacha y mozzarella fresca.

Como bonus track, el guiño al barrio y a sus habitantes: la Burguer Premium al cordero Hal.al, y la manera Fernández de entender un clásico: las papas “don’t preach”, patatas al horno con aceite de rúcula y albahaca, “la brava del raval”. Para maridar, vino Mencía del Bierzo, cómo no. Gran tierra. Mejor adaptación.

Delicatessen FernándezRespiran humanismo y calidez en local, con larga barra para fieles adeptos, mesas altas para grupos y divertidos y media docena de mesas para degustar con calma esa selección de platos creados a pachas entre las bercianas y su cocinera local, de nombre Belén y gusto refinado. La calma en la degustación, aunque suficiente, es relativa, ya que sólo abren a partir de las 20.00h y en dos turnos de cena. “La gente lo sabe. No hay problemas. Y si alguien se queja de que el segundo turno es muy tarde, le recomiendo un par de sitios para tomar algo cerca de aquí”, sonríe Berta. Eso es hacer barrio. El gintonic en barra final es obligado. Después, sales y redescubres el Raval, replanteándote prejuicios de adopción.

La experiencia Cultibar

El Raval nos recibe con la intriga y magia que le caracteriza. En la entrada, fumamos expectantes ante un viaje gastronómico con cabeza en Barcelona y corazón en León. Entre sonrisas cercanas, nos ofrecen un vino del Bierzo. Cualquier otra sugerencia en aquel lugar nos hubiera decepcionado profundamente.

Influenciados por la urbe en cuanto a decoración alternativa se refiere, el acento de Berta y su modus operandi nos confirman que los orígenes no se han perdido. La cocina se transforma en el mejor ejemplo de familiaridad cuando un comensal modifica el plato a su gusto entre unos fogones para todos los públicos. La jerarquía para ejercer este tipo de acciones se gana con el tiempo. Aquella noche empezamos a soñar con poder alcanzarla.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Localización

Estándar