Restaurantes, Sarriá-Sant Gervasi

Les truites.- La tortilla rusa

Surtido de tortillasCinco participantes, una mesa, se discute el ganador. Todos han venido a jugar y descubrir, pero con motivaciones y anhelos diversos sin nada en común. Quizá sí: el lugar. Les Truites, un restaurante donde tendrían que vetar a cobardes, un restaurante de nueva localización y vieja estirpe con el huevo y la sartén como protagonistas, y la mente humana como límite. Sabores, olores, trampas y reconocimiento. De su cocina salen las mejores tortillas, dulces, saladas y caldosas, de pies de cerdo y de pescado y marisco, de ricotta y menta y de setas con salsa trufada. Tortillas a discreción con las que jugarse el premio. Participantes a la mesa, la casa ha dispuesto sobre plato grande la selección de porciones de tortillas del día. Es la gran tortilla rusa, el juego de la casa.

Dirección: Arimón, 22
Precio medio: Surtido de nueve tortillas, 10,50€. Surtido de 3 grandes, 8€. Porción de tortilla y zumo del día, 2,25€. Botella de blanco Somiatruites, 10,50€; copa, 2,20.
Imprescindible: El surtido de tortillas del día. Las que toquen. La vida es juego.
Horario: De lunes a sábado de 12.00 a 17.00h. Jueves, viernes y sábado de 20:00 a 23:00 horas. 
Teléfono: 93 418 06 91
Web: Les Truites

El empresario clásico

En la punta de la mesa, el clásico por antonomasia. Trabaja por la zona, por el Putxet que sabe, y se acerca cada día a comer. Les Truites ofrece menú de mediodía también sin tortilla, pero no entra a concurso. El empresario ha arriesgado pero su clase le impide el “all in”. El camarero reparte. Tortilla de patatas con cebolla caramelizada, el clásico de los huevos con toque de maestro. Acompaña con cava y saborea el toque de caramelo, todo un riesgo que pone en entredicho su preciada “zona de confort”. Completa la comanda con un gazpacho. Alza el cava orgulloso y desafía: “vuestro turno”.

Las amigas

Son del barrio y cada semana quedan en un restaurante para ponerse al día. Diversas facultades las tienen con líos de novios y carreras y necesitan encontrarse y desconectar. Han hablado largo y tendido cigarro en mano en la puerta, pero ya han cogido acomodo contra la pared en sala. Atuendo “afterwork”, en sus apretadas agendas no hay tiempo para cambiarse antes de una cena entre semana. Guiñan el ojo a Marc Miró -copropietario e hijo del pensador y cocinero-, y reciben su porción. El azar ha querido que sea de una de las tortillas de mayor aceptación en la historia de Les Truites. Cruasán con jamón ibérico. Muerden y evocan. Aparece en boca el cruasán, la mantequilla, las dehesas castellanas. Aprueban y sonríen. Un éxito teniendo en cuenta un listón como el de la Croissantería de Llafranc. El iPhone echa humo.Dos generaciones de Miró, al frente de Les Truites

El sibarita

Compró en Fnac y leyó “L’art de fer truites”, el libro de Joan Antoni Miró que sigue frente a los fogones tras más de 30 años de negocio. Tenía que venir. Sabe que aquí juegan con sabores y un gastrónomo como él no podía seguir sin opinión. Antes de sentarse, ya ha hablado con Miró de ingredientes y maneras de cocción, sorprendiéndose de la cantidad ingente de tortillas que atesora el restaurante. Más de 180 creaciones de las que cada día se ofrecen una quincena. Piensa mal y acertarás: recibe la porción de tortilla de berenjena, cebolla y menta, una creación Miró inspirada en un plato sirio. El sibarita revive sentidos. Quiere opinar pero se recata. La adulación no sirve en la crítica.

Los colegas de Gracia

Lesseps. Esa frontera. A los de Gracia les cuesta pasar el túnel pero un juego bien merece conocer la continuación peatonal de Travessera. Llegan entre risas y quieren ganar. Sin miedo a nada. Toman asiento y guiñan el ojo a las del barrio. Lo cortés no quita lo valiente. Les toca la porción de tortilla de pimientos del Padrón. Como si de una ruleta rusa dentro de otra ruleta se tratara, esta creación se basa en el vegetal gallego y como él difiere en picor. Sin miedo a nada. La cerveza fría adyacente ayudará posibles toses. Sobreviven y sonríen, también a las amigas. Es tortilla y pica o no. Como la vida.

La pareja

Es su segunda cita y no se conocen todavía. Él se ha arriesgado. Jugar en una segunda cita es de valientes. Quién dijo que la prudencia fuera sinónimo de éxito. Tortilla de espinacas rellena de jamón y queso. Tú sólo ves verde; el matiz viene después, una vez cortado, cuando el jamón y el queso aparecen a modo de sorpresa. ¿Cómo lo harán? Pasa lo mismo, por ejemplo, con la tortilla de calçots, donde el romesco aparece en el interior. Medio trabajo hecho. Ideal para observar y sentir reacciones. Gracias a una tortilla, aquella noche aprendieron a no fiarse de las primeras impresiones, de los trampantojos de la vida. Tendrían cita dos.Tortillas con sorpresas dentro

Marc volvió a la mesa y repartió el postre. Tortilla dulce de chocolate para todos. No habría vencedores ni vencidos. Todos habían jugado sus cartas y habían arriesgado. El juego de la vida debía continuar. Suerte.

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