Gracia, Restaurantes

Pepa Tomate.- La redvolución

Presentación exquisitaEspíritu, filosofía, ambición. Con una propuesta gastronómica reconocible en carta, divertida en plato y placentera en boca, Pepa Tomate aporta en rojo inteligible y pies en el suelo desde esquina de plaza guerrera de Gracia. Lo hace desde la modestia otorgada al ofrecer una cocina de aquí sin restricciones estúpidas, como embajador de la virtud local en un barrio de propuestas exóticas. Quim Marqués, alma del Suquet de l’Almirall, está detrás del proyecto, pero es su personal joven de camisetas con dorsal el que ha conseguido atraer y dinamizar a un público ya acostumbrado a navegar por Verdi entre croquetas orientales y enrollados nipones. La Gracia original revive en Pepa Tomate.

Dirección: Plaça de la Revolució, 17
Precio medio: 20-25€. Plato del día: 11,50€.
Imprescindible: Llamar a amigas. Vinito, buñuelos y esqueixada para compartir. Entender Gracia.
Horario: Lunes, de 20.00 a 1h; de martes a viernes, de 9.00 a 1h; sábados, de 10.00 a 1h, y domingos, de 11.00 a 1h.. 
Teléfono: 932 104 698. Mejor reservar.
Web: Pepa Tomate

Según Cultibar

Restaurante divertido en GraciaDoscientos años separan la promulgación de la Constitución de Cádiz y la apertura de este restaurante, y otros rasgos las unen. El nombre de Pepa Tomate rinda homenaje a una vecina de Gracia de nombre homónimo y apellido Farré, que se hizo famosa por su pasión por la cocina y los tomates, aunque tiene similitud con el apodo con el que fue conocida esa carta magna con la que los españoles quisieron rechazar franceses. “La Pepa”, la llamaron; ¡Viva la Pepa!, gritaban; mismo nombre con el que el local actual ha bautizado al vino de la casa: un excelente Penedés que elaboran en exclusividad. Además, algo del carácter liberal y supuestamente moderno que emanaba de aquella Constitución se le puede atribuir ahora a un restaurante distendido, donde las mujeres reinan por concordancia estética. Aquí sí divergen. Aquella Constitución no reconoció derecho alguno al sexo femenino. No se habría ratificado en el restaurante.

Ya en el presente, Pepa Tomate es un local ameno, divertido, con terraza en plena Revolució como gustan en Gracia, donde sirven la misma carta que en el interior. Ahí, una veintena de mesas de madera hacen las veces de comedor para horas de ágape, convirtiéndose en complemento divertido a otras horas donde la minuta del restaurante, entre vermuts y Bombas, lagartos y cohetes de Vallekas, también ofrece caliente. Las paredes y los vidrios, entre latas de tomate, hablan con propuestas gastronómicas que cambian diariamente, y que se completan bajo plato con mantel en forma de carta. Antes de triar y jugar a convenir, se habrá intentado conseguir la mesa estrella de la casa, una grande para hasta ocho personas que descansa sobre un futbolín real y silenciado, con el que jugar para decidir quién invita a la noche.

El tomate reina en Pepa TomateCon el ambiente captado y la propuesta asimilada, aparecerá la cocina de un Pau Corderas curtido en Almiralls, un chef amante de la cocina de la abuela y de la recuperación de los platos tradicionales y atractivos. Pensados para compartir, reconocerás sus nombres (quizá no sus apellidos) y verificarás sus gustos para decidir entre clásicos ya de la casa como la tempura de berenjenas con miel y sésamo; el tataki de pato con chimichurri; la ensalada de melón, langostinos y chantilly de vermú; la Russa de Gracia; la visual esqueixada de bacalao y atún (servida en bote), o el Tomates verdes fritos, guiño cinematográfico a base de tomate y camembert. También para cinéfilos, y enamorados en este caso, recomendar el Dama y Vagabundo, un plato de tallarines a degustar como en la película, si es posible en el reservado conseguido al final de la “u” del restaurante.

Por hogareño, cómodo, divertido, porque con su rotación gastronómica no hay dos días iguales, por el futbolín. No será por la Constitución, sí por el talante. Por el tomate, por la tradición nominal, por unos buñuelos de espinacas sorprendentemente increíbles incluso para aquellos alérgicos a lo verde. Da igual, ¡Viva la Pepa!

La experiencia Cultibar

“Llegar en punto es llegar tarde”, dicen los ingleses. En nuestra versión más anglosajona, nos plantamos en la previa de la cena en Pepa Tomate. Espaldas rectas, gente de treinta y tantos y mujeres, muchas mujeres. Vino ligero, listos para adentrarnos en lo que muchos prometen y pocos consiguen, la famosa cocina casera con la vuelta justa para conjugar lo mejor del ayer y del hoy.

Focalizar, una odisea. Detalles en la sala, en la mesa, en el aire. Cada plato se convierte en un reto para disipar distracciones. Escenario perfecto para citas nerviosas en las que las esperas entre plato y plato se hacen eternas. No por ellos, por ti. Aquella noche la comida ganó la batalla rodeada de sus peores enemigos, adornos magistrales que se acabaron convirtiendo en su mejor aliado.

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One thought on “Pepa Tomate.- La redvolución

  1. Pingback: Paella Bar Boqueria.- Bendita marcha atrás | Cultibar

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