Bares-Tabernas, Poble Sec

Celler Cal Marino.- Uno para todos

Estética de neobodegaPara los felices, para los modernos, para los amantes del vino, para los que no dejan de aprender, para los gastrónomos más avezados, para las chicas, para los del bar de siempre. Para todos. Cal Marino recibe de pie, sobre barrica y sin wifi, utilizando a ratos el inglés para socializar y explicar, siempre la mano para estrechar a amigos, conocidos aquí y al jefe, un genio de las relaciones sociales. Un ex vendedor que puede hacer esperar a diez personas para explicar a otro como demandas porqué te ofrece una cerveza Lambic tras comentarle tu odio acérrimo a la bebida de cebada. Y la acabarás pidiendo convencido. Es el Celler de Cal Marino. Neobodega, taberna, bar en mayúsculas. Todos para uno. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Nou Barris

La Esquinica.- Lo bueno se hace esperar

Las pataticas bravicas de La EsquinicaEl buen hacer, el buen servir, la esencia, el gusto universal. La tapa venerada como centro gravitatorio. El ambiente y la decoración como símbolo de identidad. Pocos bares resumen tan claramente los principios básicos de la interacción gastronómico-social. Estamos en Nou Barris, cuna inmigratoria perenne, lugar de querencias adquiridas y respeto tradicional, otrora refugio de esa nueva Cataluña que forzó la inmigración interna; en el bar “La Esquinica”, casa de tapas mundial, expresión de la Barcelona más castiza y aragonesa, hogar de las consideradas -¿o no, Tomás?- mejores bravas de la ciudad.

Dirección: Paseo Fabra i Puig, 296
Precio medio: 10-15€. Bravicas, 3,6; choquicos, 5,2; calamares, 6,25; morrico frito, 3,35. Montaditos de toda clase, de 1 a 1,5€. Croquetas, 0,85€.
Imprescindible: Pedir bravas y discutir. ¿Tomás o Esquinica?
Horario: De martes a sábado, de 08.00 a 24.00h. Domingos, de 08.00 a 16.00h.02.00h.
Teléfono: 933 58 25 19
Web: La Esquinica

Según Cultibar

A pasárselo bienNació en los años 70 en el Turó de la Peira. La primera “Esquinica” fue un bar pequeño, un bar de barrio regentado por un turolense divertido que había venido años antes a hacer la mili a Barcelona. Se erigió sobre lo que antes era un bar andaluz de nombre “La Esquinita”, en el que José María Utrillas, “el maño” (todavía a bordo de la nave), trabajó y decidió cambiar una consonante para cambiarlo todo. Un cuarto de siglo de buen hacer siguió el bar, ganándose a la exigente parroquia de esta montañita de Nou Barris con un formato de bar de tapas en esquina angosta de dos calles hasta que la aluminosis comportó cambio de localización y ensanche de espacio. Desde 1997, “La Esquinica” cuenta con un local generoso en vía principal, con más personal y aumento de oferta, pero “con la misma sonrisa y tracto con los que empecé para vecinos ésta mi casa”.

Ahora, menos que antes dirán algunos, alberga una de los mejores bravas de Barcelona y una materia prima tapeística que se hace al momento, para que la espera que has sufrido haya valido la pena. Porque para entrar en “La Esquinica” se debe coger turno. Sí, como en los organismos oficiales. Démosle el título. Te habrán dicho que tienes para una hora y te habrán aconsejado qué hacer para matarla. Para los habituales, ya es tradición ir a por el número y volver a casa a ducharse. El sacrificio lo vale.

Producto aragonés“El 35”. Te toca. “La mesa bajo el mural, al fondo, a los pies del Torico”. Y allí te situarán, a ti y a tu grupo -porque ir sólo a esta templo de interacción es desaprovechado-, bajo una imagen sobre pared que refleja el “skyline” (¿puede tener Teruel “skyline”?) de la capital bajoaragonesa. A partir de ahí, cachirulos, “Pilaricas” y demás decoración aragonesa te susurran que aquí atienden bien. Coges la carta y sólo ves sufijos en -ico. “¿Qué pasa mañico?”, escuchas, y lo habrás entendido. Bravicas, choquicos, pimientos del Padrón, morrico frito o -te la habrán resaltado- longanizica de Aragón, “¡nuestra contribución!”.

Hora y media de risas, vistazos, curiosidades y buena tripa, y volverás a sonreír con la cuenta. Diez euros por persona con dos cervezas por cabeza y un par de copas de Cariñena (te habrás querido integrar). Darás la mano a tu camarero -a tu guía local- al salir, saludarás a la réplica del Torico presidiendo en barra (la venerada estatua de una de las mejores fiestas de España) y, cigarro en boca en la puerta, aconsejarás a un grupo que mira con desprecio a la pantalla del turno. “No lo pienses, lo bueno se hace esperar”.

La experiencia Cultibar

Llegamos con la idea de sentirnos en casa y salimos con las llaves. Recibimiento cálido, propio de aquellos locales con la suficiente personalidad para no verse influenciados por la característica manera de hacer del local barcelonés. Te avisa una fotografía del “Pastor de Andorra” sobre la barra. “El Serrat de las jotas”. Talante.

Afortunados, es José María el que nos ofrece la mesa. Nos hace sentir clientes sin perder de vista todo lo que acontece a su alrededor. Canto de tapas, palmada en la espalda y naturalidad maña. Combinación ideal para confiar en todo lo que estaba por llegar. Las bravas dan la campanada. Vino de la tierra. Felices. Nos vamos con un calendario de “La Pilarica” en el bolsillo. Aquel día, creímos más que nunca.

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Bares-Tabernas, Locales, Sant Martí

Bodega Sopena.- “Vino, vida, vici”

Bidones, barra y vinosCharla, bidón, brindis, vino, queso, vida. Bodegas pretéritas que reconfortan. Espacios de ocio que explican nuestro devenir, nuestra cultura como sociedad, gastronómica también. Bodega Sopena preside con este nombre la plaza del Mercado del Clot desde hace 40 años -con otro desde 1845-, surtiendo como bar y tienda el mejor vino y licor a los parroquianos de un barrio con existencia acreditada desde la Edad Media. Es vino a copas, surtido de Ibéricos para acompañar, vermut dominical e interacción impulsada por empático bodeguero de aspecto rocker. Es vida de bar.

Dirección: Clot, 55
Precio medio: Vinos a copas DO españolas, de 1,20 a 1,50€. Copa de vermut, 1,50€. Tabla de quesos, 5€. Jamón de Jabugo, 10€. Olivas, almejas o chipirones, de 1,50 a 2,50€. Vinos a granel, desde 1,70€ el litro.
Imprescindible: Tomar tonel con copa en mano. Ibéricos a discreción. Identificar al propietario. Pasar la tarde en el Clot.
Horario: De lunes a viernes, de 10.00 a 14.30h. y de 17.00h a 21.00h. Sábado, de 9.00 a 15.00h y de 18.00h a 21.00h. Domingo, de 10.00 a 15.00h.
Teléfono: 93 231 15 05

Según Cultibar

En Sopena también se comeHasta siete variedades de vino a copa, todos jóvenes y de buena conservación, que no superan los 1,5€. Infinitas si optas por botella. Sopena es una bodega para hablar de vino. Con cuatro bidones en el interior y dos en el exterior, además de barra a la entrada para altos de codos, se respira pasión enológica. Maderas, tanques y cientos de botellas en derredor, pero la vista se te va a lo alto, donde una pizarra canta bondades y acompañamientos. Hablarás con él de ella. Se llama Ferran. Habrás ido para echar una copa y saldrás con una ración de queso o encurtidos saboreada (limitada pero adecuada oferta gastronómica) y más conocimiento vinícola para compartir. Es la gracia de Sopena. Te has convertido en parroquiano.

Hablarás del auge y buen hacer del vino catalán, de cómo se lo están trabajando en otras zonas de la península y te habrás reído cuando, tras palabras, tu amigo haya optado por una de las cervezas artesanas que Sopena también ofrece, por coherencia de local y público. La “Birra08”, por ejemplo, es una cerveza del Clot. Cliente, vecino, amigo. Forma parte del juego. Puntualmente, Ferran quiere empezar actividades divertidas con maridaje dirigido. Quizá lo haga con pulpo o carne sin tener cocina. Las alianzas que se consiguen hablando con la gente son ilimitadas. El poder del individuo amplificado en una bodega. Larga vida.

La experiencia Cultibar

Bodega viva sin restricciones en la puerta. Sentimos realidad, cercanía e historia. Personajes antagónicos compartiendo bidón. Caretas fuera hasta que el vino llega a su fin. Dicen que no hay mejor experiencia que el sentirte querido por ser uno mismo en estado puro. Aprovecha, aquí, la oportunidad es única.

Con copa de vino joven y plato de embutidos austero nos sentimos plenos. Las opciones que nos proporciona el privilegio de estar de pie nos hace olvidar la más cómoda de las sillas. El amplio repertorio de clientes nos lleva a la conclusión que cada visita será distinta. Sin “guest list” la ruleta gira sin límite. Todo al vino tinto, no va más.

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Bares-Tabernas, Sarriá-Sant Gervasi

Comaxurros.- El dulce tiene rival

Un local diáfanoNosotros también éramos de esos. Nos gustaba así, sabíamos cuándo degustarlo, dónde ir a buscarlo, y no entendíamos otro manera de reivindicarlo como la que existía. Pero las revoluciones, en la mejor o peor acepción de la palabra, empiezan en la mente de un loco -ídem- y pueden dar la vuelta a unos sentidos lastrados por la imperturbable memoria. Los churros eran dulces y cosa de domingos. ¿Por qué? Es harina, sal y agua, y la masa no tiene azúcar: posibilidades infinitas. De roquefort, sobrasada o de miel y queso gratinado. Dulces y salados, con sabor dentro y fuera, de mayor o menor tamaño, incluso servidos con mayonesa y salsa brava. Adiós a los malditos prejuicios.

Dirección: Muntaner, 562
Precio medio: Media docena de churros, 1,80€. Churritos bravos, 2,50€. Churros rellenos, 2€. Café, 30 céntimos.
Imprescindible: Antes de jugar, pedir media docena de churros y redescubrir tu infancia desde un bar.
Horario: De martes a sábado, de 08.00 a 13.00h y de 16.00 a 20.00h. Fines de semana, de 09.00 a 13.00h y de 17.30 a 20.00h.
Teléfono: 93 417 94 05
Web: Comaxurros

Según Cultibar

Churros saladosEs un cambio de costumbres. Te gusta encontrar dónde y cómo se elabora el mejor gintonic, lo último en cocina nikkei y te vuelves loco con el sushi. Ahora lo harás con los churros. Dejarás que sean los niños los que los devoren cuando salgan del colegio y los más tradicionales los que lo sigan buscando un domingo por la mañana para alargar el desayuno. Irás, por ejemplo, un martes para abrir el hambre o un miércoles de cine pre-sesión. Y los degustarás sentado en una de sus cuatro mesas, entre dibujos modernos y ambiente cálido. Será un café, un zumo ecológico o el insuperable chocolate a la taza -aquí servido si quieres con nata montada hecha al momento para el mejor suizo- el que acompañará una ración pequeña de churros salados, quizá de parmesano, o de sobrasada, para que tu paladar descubra que el trampantojo existe.

Los mirarás, los tocarás -sin miedo a que ese aceite siempre molesto te lo impida- y optarás al final por charlar con estos churreros del siglo XXI para que te lo expliquen. Querían jugar. De familia pastelera y currículum gastronómico, Luis Estrada y Marc Muñoz pasaron años conociendo y entendiendo el producto. El uso correcto de almidón de las harinas y el aceite virgen extra de Priego de Córdoba para no transmitir excesiva potencia olivácea al churro. Salubridad y saber perfecto. Masa conseguida. En su culminación, en el juego de sabores, en su interior, en el topping está el valor añadido.

Churros con chocolateComaxurros es una churrería (no quieren llamarlo de otra manera) a dos niveles en la que degustar con descaro el churro gourmet en su versión dulce -sólos o rellenos de trufa, crema, frambuesa o fruta de la pasión- o en su versión salada, con gustos y sabores tanto dentro como fuera que pueden ir variando. En esta última versión, estarás tomando un postre con forma de churro, que culminarás con una ración de “churritos bravos”, pequeñas porciones con mayonesa y salsa brava. Tendrás conversación. Al salir, querrás tener un detalle con tu madre y pedirás una ración de los de toda la vida para llevar. O quizá optes por los lazos de chocolate, el chucho de crema o por el buñuelo de viento. Tradición y modernidad. Con cariño, los polos opuestos se atraen.

La experiencia Cultibar

Romper tradiciones. La asociación gastronómico-social nos planteaba un reto mayor. Un elemento tan aparentemente básico como el churro pretendía ganar protagonismo saliendo de su zona de confort. Comaxurros se convierte así en su laboratorio para experimentar, su primera salida sin hora de regreso marcada, su primer amor en el que los sentimientos fluyen libres gracias a la inexistencia de malas experiencias pasadas. En definitiva, encuentra su libertad.

El churro pasa a la mesa. Una pareja baja las escaleras bandeja tradicional en mano. El chocolate ya no les quema, el aceite ya no les mancha y las unidades pueden repartirse equitativamente sin aquellas papeletas que llevaban a la confusión. El concepto tradicional de domingo deja paso al de cualquier día de la semana. El mostrador nos brinda el espectáculo de los más arriesgados. Un cliente seguro pide 500 gramos de churros y de parmesano para llevar. Algo está cambiando, la decisión está en tus manos.

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Bares-Tabernas, Ciutat Vella

Butifarring.- ¿Quién dijo fast food?

Butifarring i patates al caliuDe butifarra de pollo; de escalivada con pimientos, cebolla y berenjenas; de morcilla de tortilla de patatas, o de calçots. Todos bocadillos de pan cuidado y hechos a la brasa desde un horno de antaño en bonito local alojado a un paso de plaza Sant Jaume. De concepción take away, sorprende al entrar que la carta en pared cante en catalán. Pistas. Pedirás un bocadillo clásico para no jugártela y habrás entrado en el juego. Querrás otro sorprendido en interior para ir tirando y sus guarniciones harán que cojas taburete y preguntes. Butifarring, con chef en los fogones, quiere desmitificar la calidad del concepto bocadillo trabajando con sentido ese embutido fresco de carne picada de cerdo condimentada tan nuestro. Habrás, entonces, viajado a la masía de los abuelos y decidirás que las prisas de centro ciudad no son buenas. La calidad se disfruta en el formato que quieras. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Eixample

Bodega 1900.- Jugar al 25%

Ventresca casera de atún confitada en salsa catalanaEs carbón, son confitados, conservas, esencia. Es producto. Es hablar desde la experiencia de una bodega centenaria, frente a mejillones y quesos manchegos mientras el camarero sugiere jugar con la grasa del jamón en un Tartine ibérico. Es disfrutar sin mantel y también en barra y en color y en blanco y negro de verdades y sorpresas de bar. De tradición y modernidad; de respeto; de firma Adriá. Porque el pequeño de la saga, el de los postres de elBulli, el mentor de los recién estrellados Tickets y 41º, también sabe hablar de antaño. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Ciutat Vella

Hard Rock Café.- They don’t call it Royal with cheese

Legendary burguerSu terraza abierta todo el año es un inconfundible de plaza Cataluña. La hemos visto siempre ahí, llena, y nos ha costado entrar por puros estereotipos. Ahora el turismo cede y puedes llegar al interior para descubrir que el Hard Rock Barcelona es mucho más que un sinónimo de turista. Hazlo, cruza la puerta, juega. Es un espectáculo visual y de servicio, un ambiente elegantemente estrellado que no enmascara un buen producto, trabajado al momento y con las herramientas adecuadas, un espacio de color para plantear una noche diferente, para cruzar el Atlántico en patines y aparcar el Mustang frente al dinner. Estás en Tennesse. Suena Elvis. El batido espera. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Ciutat Vella, Locales

La Terrassa de les Indianes.- Escribe tu historia

DaiquiriLa idea es buena. La invitarás a visitar un museo, uno de los mejores y más pedagógicos de Barcelona, pero la sorprenderás minutos después Mojito en mano mientras saboreáis juntos uno de los atardeceres más bonitos de la ciudad. Habréis entrado a ese templo de sabiduría, pero cogeréis el ascensor para aparecer directamente en su terraza, un espacio nítido y de decoración cuidada, como de jardín chic, donde la lección -cultural o restauradora- se imparte desde cocina y barra. A los mandos, el Grupo Sagardi y Bacardí. Imposible defraudar. El éxito climático dependerá de ti. El marco es idóneo. Caballo ganador. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Eixample, Restaurantes

“El Bar”.- Benditas contradicciones

Mesas en El BarBarra a dos posturas sin excesivos taburetes, camareros atentos sin uniformes y carta continua para compartir sentado son algunas de las ambiguas credenciales del divertido espacio que Sergi Giménez -sumiller correcaminos con experiencia en Drolma, Àbac o El Colibrí- ha abierto al público recientemente en el corazón tranquilo del Eixample. No se engañen por el nombre, no es ni bar ni restaurante. Se encontrarán preceptos de ambos tipos y se olvidarán también algunas características reconocibles. Porque no todo está inventado y siempre es bienvenido el romper reglas, “El Bar” -así, entre comillas- propone en silencio y sentado. Dejemos que hable. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Sarriá-Sant Gervasi

Merbeyé.- A mis pies mi ciudad

Merbeyé.- sala de canalleo nocturnoSon bares donde la ley del tabaco no debería existir. Lugares escogidos, templos del gintonic y del whisky sólo, donde los de siempre vuelven para no cambiar, para seguir con confidencias de luz tenue y barra de pub, junto a la princesa escogida de falda corta. Son coctelerías, por acotar un término, donde la luz del sol estorba (aunque no sea el caso) y es únicamente el reflejo de la luna el que te invita a probar el asiento de atrás… Sonará la frase, debe. Hablamos de un bar en particular, uno en el que situó sobre papel primero Sabino Méndez y sobre voz seguidamente un joven Loquillo una de las canciones de desamor más celebradas de la música patria. Hablamos de Cadillac Soliario, de la última rubia, de los recuerdos del Martini y de L.A., y del cigarro eterno. Estamos en el Tibidabo, junto al Merbeyé, a mis pies mi ciudad… Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Ciutat Vella

La Vinateria del Call.- Prohibido pedir Coca-Cola

Para conversaciones adultasEsta es una historia de vida, de usos y costumbres, de crisis. Es la historia de una bodega escondida en el Gótico donde se sirve buscado vino a precio razonable para acompañar a un surtido de raciones idóneas. Una bodega con más de 30 años a sus espaldas en los que ha visto crecer esa manera de vivir y compartir a partir de una barra, de cambiar las maneras de consumo de vino, en los que ha servido a granel y por copas, y en los que ha evidenciado cómo esas sillas se hacían más internacionales y hablaban inglés ante el auge y caída de la demanda propia. Es la historia del restaurante de vinos más antiguo de Barcelona -como quieran entender el título-, la historia de La Vinateria del Call, una bodega veterana, una taberna gourmet en la que, por cierto, no se sirve Coca-Cola. Sigue leyendo

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Bares-Tabernas, Ciutat Vella

Districte Born.- El brunch glocal

Un nuevo brunch en BarcelonaSomos de vermut, aunque hemos tomado Spritz; nos gustan las tabernas pero frecuentamos gastrobares, y el domingo pasado, sin ir más lejos, nos descubrimos a las 12 del mediodía saboreando platos cual inglés interesado. Gastronómicamente, de lo que se hace a esa hora se denomina brunch y no es más que el invento británico para perezosos y noctámbulos a los que los primeros rayos de sol de los días festivos no sientan bien. El nombre -y la lógica- proviene de la unión entre el desayuno (breakfast, en inglés) y la comida (lunch, en la lengua de Shakespeare), y consiste en un surtido de exquisiteces culinarias eminentemente foráneas provenientes tanto de lo que se come a primera hora (zumos, tostadas, bolleria..) como de platos más sólidos que relacionaríamos con el almuerzo (ensaladas, sandwiches, huevos, carne…) para esos días en los que la pereza vence al chef. Levantarte tarde y comer con hambre, contando con una larga tarde de siesta, pensamientos y charlas livianas para digerir.

Dirección: Princesa, 33
Precio medio: Mejillones en escabeche, 8; Nachos con guacamole, 5,50; toda clase de huevos, 10; degustación de croquetas, 6,5. Precio medio del brunch: 25€.
Imprescindible: Huevos Benedict y croquetas en la mesa y Cabernet en mano, practicar el inglés con el austríaco de al lado.
Horario: Abierto todos los días por las tarde-noche, de 19.30 en adelante. Sábado y domingo, abierto también a mediodía para el brunch, a partir de las 11.30h. Lunes cerrado.
Teléfono: 93 295 50 37
Web: Districte Born

Según Cultibar

No son pocos los restaurantes de Barcelona que se han apuntado a la moda en fin de semana pero nosotros, divertidos de cómo lo ajeno se une con lo nuestro a dos esquinas de casa, escogemos el que desde hace poco ha empezado a ofrecer Districte Born, un restaurante bonito en calle céntrica y divertida, marco ideal para comentar la jugada que quizá realizaste hace apenas seis horas en el local de al lado. De espacio diáfano y tonos contrastados, se estructura en mesas largas que pivotan sobre barra en medio, al más puro estilo gastrobar canalla. Las paredes cantan sobre pizarra y el ambiente invita a disfrutar sin prisas. Compartiendo mesa con extraños, que por azar de los platos se convertirán en conocidos, se nos presenta la carta de brunch bajo sugerencia alcohólica leve para tantear. Son las 11.30 de un domingo cualquiera y ha empezado la jornada de confesión.

Huevos Benedict, con salmónBloody Mary o Mimosa, o copa de vino a elegir entre amplia oferta de 2,8 a 4€. Empieza lo bueno. Calorías al margen, al brunch se viene a disfrutar y a recuperar, pudiendo empezar por una ensalada (de lechuga con queso de cabra y nueces caramelizadas o de tomate y ventresca de bonito) o un platillo de espárragos trigueros a la plancha por el qué dirán. Has entrado en materia. Has optado por descartar la parte de carta que viene de entrante (mejillones o berberechos) y el cuerpo te sigue el ritmo para redimirse de la noche de ayer. Los nachos con guacamole y el platillo de Ibéricos servirán para distraer el gusto de unos huevos Benedict bien servidos, la hamburguesa completa, la butifarra con secas o un tataki de atún que ya has maridado con vino blanco.

Son las 13.00h y paras el brunch para comentar con el vecino de tu izquierda el postre escogido. ¿Cheese cake o carquinyolis? ¿Qué hora es? ¿Dónde estoy? Perdido ya en el mapa geográfico gastronómico y temporal. Has empezado a las 11 y has priorizado la hamburguesa a la butifarra, has dudado entre tataki o coca de recapte y has acompañado una ensalada de tomate y parmesano con unos huevos con salmón. Bon appetit, cheers, bon profit; al final del ágape, quizá hayas cambiado hasta el lenguaje. Da igual, has disfrutado de una propuesta foránea bien integrada. La tarde por delante servirá de evaluación.

La experiencia Cultibar

Otro local en el BornHay noches que deben permanecer en el recuerdo. Es por ello que decidimos revivirla con un brunch en Districte Born. Una vez bajadas las escaleras, algunos decidieron permanecer con las gafas de sol, un error que no les permitió gozar de la excelente combinación de sobriedad y modernidad en cuanto a diseño se refiere.

La mesa larga se convirtió en lugar ideal de confesiones y especialmente aclaraciones respecto a la noche anterior. Algunos hasta tuvieron tiempo de mejorar sus dotes de “speaking” con el grupo que presidía la acogedora mesa de la esquina. Los “personajes” creados durante la noche no tienen cabida en el brunch. Pureza, autenticidad sin escudos a la luz del día. Mirémonos a los ojos. Nosotros lo hicimos.

Todo es mejorable

Lleva apenas seis meses abierto y necesitará recorrido. Es un bar de hotel, del Ciutat de Barcelona del que ejerce de bajos y del que se aprovecha para ocupar la terraza situada en lo alto del mismo en los brunch de calor, un bar eminentemente destinado a extranjeros por filosofía pero que se defiende en carta ante lo propio con buenas y diversas especialidades autóctonas. El problema, el precio abierto de la propuesta. Tus ansias de probarlo todo pueden verse recortadas. Quizá deban; a veces es bueno pagar sólo por lo que consumes. A veces.

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