Sábado, 23 de julio. Aprovechamos la celebración de la Ruta Food Explorer de San Miguel en Badalona para conocer mejor sus bares, para disfrutarlos como auténticos BTV’s (de Badalona de toda la vida). Hasta 29 participaban diseminados a lo ancho y largo de la ciudad, y no teníamos prejuicios previos; queríamos ver, beber, pensar y comer; la mejor excusa para una tarde por Badalona. Marcamos el punto de partida y empezamos.

En total fueron siete horas de paseo y 15 bares visitados. Quizá pocos, suficientes creemos para palpar de alguna manera el sentir betulense entorno al bar. Aquí nuestro cuaderno de abordo.
Ser humano que privilegia el placer carnal o terrenal y todo aquello relacionado con las fiestas y la buena vida. Es una de las acepciones del término mundano, quizá la menos conocida, pero la que se entiende al tomar posición en esta taberna gastronómica del barrio de Sants. De padres cocineros y hermano de Santa Burg, nació en noviembre de 2015 como vermutería pero ha crecido como gastrobar por voluntad de creadores y petición de clientes. 





Oro parece, plata no es. Juguemos a las siete diferencias con un pincho de pollo al curry y una copa de Priorat. Hagámoslo desde lo más profundo del barrio de Sants, desde un restaurante de cuidada estética y artístico nombre. Y hagámoslo desde su barra, que hemos reservado por teléfono. El tiempo del juego dependerá de nosotros; la hora aproximada y el día vendrán condicionados. Qué amenos resultan los estereotipos y trampantojos cuando acabas sorprendiéndote con verdades que gustan. No estamos en Nueva York -quizá sí en Bilbao-, pero bienvenidos al Moma, un bar de contrastes, matices, detalles. O era un restaurante… 

