Bares-Tabernas, Sant Martí

El Manolo.- Equilibrio entre siglos

El Manolo, estética actual, esencia eterna“Hay que acabar con la etiqueta de los barrios y disfrutar de la ciudad. Todos los lugares de la ciudad son igual de dignos”. Cambiamos la palabra “barrio” por “bar” y lo entendemos todo. Y sin cambiarla. Porque es una frase de Jose Maria Parrado, el hijo de Manolo, el que se crió entre las paredes de este bar, el que ahora se distingue entre los empresarios de la restauración en Barcelona al estar al frente de distinguidos locales como Cañete, La Dama o la terraza Fernández. Es la visión Manolo de las cosas. Indagamos en su local primigenio, el bar-restaurante, del que emana todo lo que conocemos ahora. El lugar para calentarse antes de ir a trabajar, el de comer entre agradables, el de comentar la jornada por la tarde o el de discutir de política entre callos y huevos estrellados por la noche. El que inició Manolo ahora hace 40 años en una esquina concurrida del barrio de la Verneda.

Dirección: Rambla de Guipúscoa, 29-33
Precio medio: 12€. Menú mediodía, 10,90€; croqueta de jamón, 1,79€/u; bravas; 3,80€; huevos estrellados con jamón, 8,90; cazón en adobo, 7,90€.
Imprescindible: Coger terraza. Hacerse acompañar de una caña, una ensaladilla y unas croquetas de jamón. Reconciliarse con tu pareja, o con el mundo.
Horario: De lunes a viernes, de 7.00 a 24.00h. Sábado, abre a las 08.00h. Domingo cerrado.
Teléfono: 933 560 238
Web: El Manolo

Según Cultibar

Se llama Bar Manolo, como si quisiera abanderar el prestigio de todos los bares de antaño que ahora sufren por modernismos y exquisiteces. Pero éste se llama así de verdad, porque Manolo es el nombre del hombre que fundó este lugar cuando aterrizó de su Sevilla natal. Uno más, como tantos otros -y más en el barrio donde está sito-, de esa oleada migratoria interior del pasado siglo. Bar de barrio, con raíces, de tapas clásicas y excelente ubicación, con una terraza que lo convierte en punto de encuentro obvio. De horario extenso, sirve a todos con camareros de corbata y, ahora, con un renovado interior para avanzar sin perder el pasado.

La ensaladilla de la MariLa carta está pensada para compartir -como toca en un bar social- y se basa en esa tapería que esperas. Tortillas de patata con berenjena o calabacín, huevos estrellados con jamón o chorizo, calamares o morro frito comparten una carta benditamente normal donde destaca la Ensaladilla de la Mari -con la receta de la ensaladilla que empezó a preparar la matriarca del clan- o las croquetas -iguales que las que Parrado prepara en la barra del Cañete pero, por arte de barrio, un tanto por ciento más baratas.

La reforma del interior, con mesas de madera, pizarra y letras en paredes, se puede entender repasando el final de la carta, donde aparece la sección de platillos. Secreto Ibérico, timbal de escalivada, cazón en adobo, vaca vieja con foie o canelón de carne y bechamel, uno de los platos más demandados. Es el punto gourmet del bar de barrio, el de la vida eterna, el que critica un público ya entendido de la vida sin necesidad de Internet. Y el conjunto se beneficia de su extensa terraza, la que hace pivotar al barrio. Grupos de amigos, trabajadores en tiempos muertos, jubiladas post partida, empresarios de la zona y confidentes. También una pareja que degusta en la última mesa sin hablar. La intersección de Guipúzcoa y Bac de Roda crea ruido. Es una terraza de ciudad en un bar de barrio. En un bar.

La experiencia Cultibar

La terraza del bar El ManoloEsperábamos un look anticuado, conversaciones propias del siglo pasado, camareros decimonónicos y tapeo clásico en todos los sentidos. Claramente, aquel Manolo no se quedó con el eco de los goles de “Naranjito”. Tenía la renovación justa para mantener la esencia sin quedarse atrás. Equilibrio ideal. Lo mejor del bar de antes con lo de ahora.

Camareros con camisa blanca aunque corbata fina. Solera contra guiño actual. Las tapas plasmadas en la carta rendían homenaje a su nombre, aunque cocinadas y presentadas acorde a nuestros tiempos. Barra amplia y sobria contra mesa para compartir propia de los locales más modernos de Sant Antoni. Un “cocktail” que nos permitía disfrutar lo que buscábamos sintiéndonos en el momento presente. Manolo se hace mayor, evoluciona, se empapa de lo que le rodea y cambia porque quiere estar al día. En la terraza, la pareja vuelve a hablar, a sentirse y a mirarse. Aquella tarde, ellos también evolucionaron.

Localización

Anuncios
Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s