Bares-Tabernas, Gracia

La Barreta.- La dictadura del mercado

Horarios escogidos de barNo es un mercado legendario, ni tan famoso como otros en Gracia, pero hace que la vida en derredor siga su ritmo. “Casi ningún bar de la zona abre por las tardes. La calle sigue la pauta del mercado de la Estrella”. Lo dice Vane, una cocinera ex elBulli cansada de la alta cocina que regenta desde 2010 un pequeño bar a escasos metros del sol de calle. Es La Barreta, un bar de comidas, un bar donde el manido adjetivo “de comida de mercado” toma todo su sentido. Hace platos, sin menú ni carta. Adiós formalismos. Es la cocina de toda la vida. Sigue leyendo

Estándar
Bares-Tabernas, Ciutat Vella

Bar Pasajes.- Vagones de una vida

Pasajes, en unos antiguos PasajesComo las que deja su cerveza bien tirada en el vaso, el bar Pasajes es una muestra de las muecas de la historia de la ciudad. A finales del s. XIX y principios del XX, el Pasaje de las Manufacturas funcionaba como pequeño mercado, como antesala del de Santa Caterina, que el cliente atravesaba desde la fronteriza calle Trafalgar hasta la ya céntrica Sant Pere més Alt.
Sigue leyendo

Estándar
Bares-Tabernas, Ciutat Vella, Locales

La Guingueta.- Abellán al sol

De fácil accesoNo quiere ser uno más aunque sabe dónde está. A pie de playa, donde la oferta está consolidada, donde la gente sabe qué pedir y qué esperar, proponer algo más y sin miedo agrada. La Guingueta enarbola lo que somos y a lo que ha llegado a ser esta ciudad sin perder de vista el agua. Un canto a la gastronomía glocal con guiños, un helado con al firma del mejor pastelero del mundo, un sandwich que constata calidad. Es el chiringuito de Carles Abellán, un chef con estrella, un cocinero que ha visto que en la playa de Barcelona (en el corazón de La Barceloneta) también hay hueco para cambiar la forma de expresarse y llegar a todo el mundo en propuesta, en producto y en servicio, ya que tres camareros nutren la arena, desde la que se puede pedir a carta y hasta que traigan el periódico. Servicio integral. Servicio de estrella. Sigue leyendo

Estándar
Bares-Tabernas, Nou Barris

La Bodegueta d’en Miquel.- Nou Barris reloaded

Degustación en Nou BarrisDisfrutar del día en Nou Barris. Un barrio históricamente obrero, que ha conseguido con luchas vecinales su integración en la ciudad y en sus comodidades sin perder nunca el orgullo propio. Aquí saben de tapas, de cultura de bar. Las reuniones vecinales toman estos recintos para prolongarse y es muy difícil sentirse defraudado. La inmigración del s. XX portó diversas procedencias al barrio, que han sabido integrarse para erigir algo propio. Y  es aquí, entre bares de producto excelente y, seguramente, estética pretérita -de las que gustan a unos y escandalizan a otros, un bodeguero con experiencia ha cambiado. La Bodegueta d’en Miquel es una bodega -los parroquianos reconocen-, pero el jefe ha re-evolucionado el acompañamiento del vino. Sigue leyendo

Estándar
Restaurantes, Sarriá-Sant Gervasi

Les truites.- La tortilla rusa

Surtido de tortillasCinco participantes, una mesa, se discute el ganador. Todos han venido a jugar y descubrir, pero con motivaciones y anhelos diversos sin nada en común. Quizá sí: el lugar. Les Truites, un restaurante donde tendrían que vetar a cobardes, un restaurante de nueva localización y vieja estirpe con el huevo y la sartén como protagonistas, y la mente humana como límite. Sabores, olores, trampas y reconocimiento. De su cocina salen las mejores tortillas, dulces, saladas y caldosas, de pies de cerdo y de pescado y marisco, de ricotta y menta y de setas con salsa trufada. Tortillas a discreción con las que jugarse el premio. Participantes a la mesa, la casa ha dispuesto sobre plato grande la selección de porciones de tortillas del día. Es la gran tortilla rusa, el juego de la casa. Sigue leyendo

Estándar
Gracia, Restaurantes

Pepa Tomate.- La redvolución

Presentación exquisitaEspíritu, filosofía, ambición. Con una propuesta gastronómica reconocible en carta, divertida en plato y placentera en boca, Pepa Tomate aporta en rojo inteligible y pies en el suelo desde esquina de plaza guerrera de Gracia. Lo hace desde la modestia otorgada al ofrecer una cocina de aquí sin restricciones estúpidas, como embajador de la virtud local en un barrio de propuestas exóticas. Quim Marqués, alma del Suquet de l’Almirall, está detrás del proyecto, pero es su personal joven de camisetas con dorsal el que ha conseguido atraer y dinamizar a un público ya acostumbrado a navegar por Verdi entre croquetas orientales y enrollados nipones. La Gracia original revive en Pepa Tomate. Sigue leyendo

Estándar
Restaurantes, Sant Martí

La Cantina.- Donde Cobi se alimenta

Chico&Rita en el comedorJavier Mariscal erigió en uno de los múltiples complejos industriales que el Sant Martí histórico legó a la ciudad moderna un vivero de empresas acorde. Entre estudios de diseño, arquitectura o fotografía, ahora Palo Alto se esconde con jardines y tranquilidad, convertido en una especie de cueva donde sus trabajadores encuentran el punto de tranquilidad vetado extra muros, un espacio de creación en el que alimentan cuerpo y mente. De lo primero se encarga La Cantina, la vuelta de tuerca de un comedor de empresa, una nave sin letrero entre vegetación y huertos donde, por doce euros, y solo en horario de mediodía, las bulliciosas mentes de los clientes encuentran comprensión.
Sigue leyendo

Estándar
Bares-Tabernas, Eixample, Locales

Jordi Hereu.- “Viviría allí donde hubiera una plaza, un mercado y un bar”

Jordi Hereu siempre alegreAlejado casi totalmente de la vida política, Jordi Hereu i Boher (Barcelona, 14 de junio de 1965) vuelve a vivir Barcelona como habitante. Durante cinco años (2006-2011), Hereu presidió el ayuntamiento de la capital y “se pateó” la ciudad, “que era lo que me gustaba verdaderamente del cargo”. Ahora lo vuelve a hacer “más libremente”, y en ella ve “una de las mejores ciudades del mundo, con sus barrios, sus plazas y sus mercados, una ciudad que sigue siendo ciudad”. “Y con sus bares”, admite, aunque reconoce ser bastante casero y poco amigo del alcohol. Da igual. Le hemos sacado de la oficina para que nos hablara de sus bares favoritos.

Sigue leyendo

Estándar
Bares-Tabernas, Poble Sec

Celler Cal Marino.- Uno para todos

Estética de neobodegaPara los felices, para los modernos, para los amantes del vino, para los que no dejan de aprender, para los gastrónomos más avezados, para las chicas, para los del bar de siempre. Para todos. Cal Marino recibe de pie, sobre barrica y sin wifi, utilizando a ratos el inglés para socializar y explicar, siempre la mano para estrechar a amigos, conocidos aquí y al jefe, un genio de las relaciones sociales. Un ex vendedor que puede hacer esperar a diez personas para explicar a otro como demandas porqué te ofrece una cerveza Lambic tras comentarle tu odio acérrimo a la bebida de cebada. Y la acabarás pidiendo convencido. Es el Celler de Cal Marino. Neobodega, taberna, bar en mayúsculas. Todos para uno. Sigue leyendo

Estándar
Bares-Tabernas, Nou Barris

La Esquinica.- Lo bueno se hace esperar

Las pataticas bravicas de La EsquinicaEl buen hacer, el buen servir, la esencia, el gusto universal. La tapa venerada como centro gravitatorio. El ambiente y la decoración como símbolo de identidad. Pocos bares resumen tan claramente los principios básicos de la interacción gastronómico-social. Estamos en Nou Barris, cuna inmigratoria perenne, lugar de querencias adquiridas y respeto tradicional, otrora refugio de esa nueva Cataluña que forzó la inmigración interna; en el bar “La Esquinica”, casa de tapas mundial, expresión de la Barcelona más castiza y aragonesa, hogar de las consideradas -¿o no, Tomás?- mejores bravas de la ciudad.

Dirección: Paseo Fabra i Puig, 296
Precio medio: 10-15€. Bravicas, 3,6; choquicos, 5,2; calamares, 6,25; morrico frito, 3,35. Montaditos de toda clase, de 1 a 1,5€. Croquetas, 0,85€.
Imprescindible: Pedir bravas y discutir. ¿Tomás o Esquinica?
Horario: De martes a sábado, de 08.00 a 24.00h. Domingos, de 08.00 a 16.00h.02.00h.
Teléfono: 933 58 25 19
Web: La Esquinica

Según Cultibar

A pasárselo bienNació en los años 70 en el Turó de la Peira. La primera “Esquinica” fue un bar pequeño, un bar de barrio regentado por un turolense divertido que había venido años antes a hacer la mili a Barcelona. Se erigió sobre lo que antes era un bar andaluz de nombre “La Esquinita”, en el que José María Utrillas, “el maño” (todavía a bordo de la nave), trabajó y decidió cambiar una consonante para cambiarlo todo. Un cuarto de siglo de buen hacer siguió el bar, ganándose a la exigente parroquia de esta montañita de Nou Barris con un formato de bar de tapas en esquina angosta de dos calles hasta que la aluminosis comportó cambio de localización y ensanche de espacio. Desde 1997, “La Esquinica” cuenta con un local generoso en vía principal, con más personal y aumento de oferta, pero “con la misma sonrisa y tracto con los que empecé para vecinos ésta mi casa”.

Ahora, menos que antes dirán algunos, alberga una de los mejores bravas de Barcelona y una materia prima tapeística que se hace al momento, para que la espera que has sufrido haya valido la pena. Porque para entrar en “La Esquinica” se debe coger turno. Sí, como en los organismos oficiales. Démosle el título. Te habrán dicho que tienes para una hora y te habrán aconsejado qué hacer para matarla. Para los habituales, ya es tradición ir a por el número y volver a casa a ducharse. El sacrificio lo vale.

Producto aragonés“El 35”. Te toca. “La mesa bajo el mural, al fondo, a los pies del Torico”. Y allí te situarán, a ti y a tu grupo -porque ir sólo a esta templo de interacción es desaprovechado-, bajo una imagen sobre pared que refleja el “skyline” (¿puede tener Teruel “skyline”?) de la capital bajoaragonesa. A partir de ahí, cachirulos, “Pilaricas” y demás decoración aragonesa te susurran que aquí atienden bien. Coges la carta y sólo ves sufijos en -ico. “¿Qué pasa mañico?”, escuchas, y lo habrás entendido. Bravicas, choquicos, pimientos del Padrón, morrico frito o -te la habrán resaltado- longanizica de Aragón, “¡nuestra contribución!”.

Hora y media de risas, vistazos, curiosidades y buena tripa, y volverás a sonreír con la cuenta. Diez euros por persona con dos cervezas por cabeza y un par de copas de Cariñena (te habrás querido integrar). Darás la mano a tu camarero -a tu guía local- al salir, saludarás a la réplica del Torico presidiendo en barra (la venerada estatua de una de las mejores fiestas de España) y, cigarro en boca en la puerta, aconsejarás a un grupo que mira con desprecio a la pantalla del turno. “No lo pienses, lo bueno se hace esperar”.

La experiencia Cultibar

Llegamos con la idea de sentirnos en casa y salimos con las llaves. Recibimiento cálido, propio de aquellos locales con la suficiente personalidad para no verse influenciados por la característica manera de hacer del local barcelonés. Te avisa una fotografía del “Pastor de Andorra” sobre la barra. “El Serrat de las jotas”. Talante.

Afortunados, es José María el que nos ofrece la mesa. Nos hace sentir clientes sin perder de vista todo lo que acontece a su alrededor. Canto de tapas, palmada en la espalda y naturalidad maña. Combinación ideal para confiar en todo lo que estaba por llegar. Las bravas dan la campanada. Vino de la tierra. Felices. Nos vamos con un calendario de «La Pilarica» en el bolsillo. Aquel día, creímos más que nunca.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Localización

Estándar
Ciutat Vella, Locales, Restaurantes

Las Fernández.- De Ponferrada y ravaleras

Bodegón FernándezEsta es la Barcelona que gusta. Donde vienen y se integran, donde sienten como propio, donde convergen intereses. Barrio prohibido durante años, odiado por unos, aclamado por otros, el Raval siempre ha estado ahí, para demostrar el peso social del, o de lo, recién llegado a la ciudad. El canallismo que emanaba a mitad del siglo pasado no ha sido borrado el paso de las Olimpiadas y, aún con hoteles y tiendas bien, sigue siendo ese barrio donde puede pasar de todo, como que tres amenas hermanas del lejano León, quizá nos maten ante este generalismo de capital de procedencia, reinen en un restaurante con sonrisa y hagan guiños gastronómicos sobre plato a sus vecinos pakistaníes. “Un barrio. Una manera de vivir”.

Dirección: Carretes, 11
Precio medio: 25€. Papas «don’t preach», 6,80; cecina de León 6,90S; croquetas, 6,50; setas en ensalada, 10,90; tataky de salmón, 12,80; Burguer Premium al cordero Hal.al 10,90; Sartenazo de las Fer, 12€.
Imprescindible: Sobre mesa alta, pedir cecina, croquetas y una copa de vino del Bierzo. Salir y hablar con el Raval.
Horario: De martes a domingo, de 20.00 a 02.00h.
Teléfono: 93 443 20 43
Web: Las Fernández

Según Cultibar

Mejor reservarLas Fernández (Beatriz, Bibiana y Berta, las tres B) no es sólo un apellido o el nombre del bar. Las Fernández es una manera de integrarse en una ciudad y de aportar con alma. De rojo placentero, llevan diez años creando parroquia en el barrio desde un restaurante natural, donde ofrecen una cocina mediterránea y saludable, quizá castiza, siempre al día, con productos y platos de origen propio. Ellas son nacidas en Ponferrada, en el Bierzo, al oeste de León, cuna del botillo (que ofrecen por encargo, dada su complejidad) o de la mejor cecina, hogar de una gastronomía de marcado acento galeico dada su cercanía.

Fusión, adaptación, parroquia. Sin menú, tiran de una carta pensada siempre con sugerencias extras del día “para que nuestros queridos asiduos no se aburran”. Tienen mar y montaña, local y global, berciano y universal. De allí, pimientos asados del Bierzo con anchoas y parmesano, croquetas de cecina y pimiento caramelizado (una delicia especialidad de la casa), cecina de León o nido de pulpo a Feira. Ya del mundo, setas en ensalada al queso de Posada de Valdeón y nueces, ensalada de frutas de temporada con crema de yogur aromatizado o tataky de salmón con crema de remolacha y mozzarella fresca.

Como bonus track, el guiño al barrio y a sus habitantes: la Burguer Premium al cordero Hal.al, y la manera Fernández de entender un clásico: las papas «don’t preach», patatas al horno con aceite de rúcula y albahaca, “la brava del raval”. Para maridar, vino Mencía del Bierzo, cómo no. Gran tierra. Mejor adaptación.

Delicatessen FernándezRespiran humanismo y calidez en local, con larga barra para fieles adeptos, mesas altas para grupos y divertidos y media docena de mesas para degustar con calma esa selección de platos creados a pachas entre las bercianas y su cocinera local, de nombre Belén y gusto refinado. La calma en la degustación, aunque suficiente, es relativa, ya que sólo abren a partir de las 20.00h y en dos turnos de cena. “La gente lo sabe. No hay problemas. Y si alguien se queja de que el segundo turno es muy tarde, le recomiendo un par de sitios para tomar algo cerca de aquí», sonríe Berta. Eso es hacer barrio. El gintonic en barra final es obligado. Después, sales y redescubres el Raval, replanteándote prejuicios de adopción.

La experiencia Cultibar

El Raval nos recibe con la intriga y magia que le caracteriza. En la entrada, fumamos expectantes ante un viaje gastronómico con cabeza en Barcelona y corazón en León. Entre sonrisas cercanas, nos ofrecen un vino del Bierzo. Cualquier otra sugerencia en aquel lugar nos hubiera decepcionado profundamente.

Influenciados por la urbe en cuanto a decoración alternativa se refiere, el acento de Berta y su modus operandi nos confirman que los orígenes no se han perdido. La cocina se transforma en el mejor ejemplo de familiaridad cuando un comensal modifica el plato a su gusto entre unos fogones para todos los públicos. La jerarquía para ejercer este tipo de acciones se gana con el tiempo. Aquella noche empezamos a soñar con poder alcanzarla.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Localización

Estándar
Eixample, Restaurantes

Jubany ya ejerce en Petit Comitè

La barra de la entradaY el cambio culminó. Tras meses de obras, el Petit Comitè ha vuelto a abrir sus puertas en el Passatge de la Concepció para seguir siendo el referente de la cocina tradicional catalana en la ciudad. Sólo un cambio, y sustancial: su apellido. Petit Comitè, de Nandu Jubany. El chef del estrellado Can Jubany recibió a finales de 2012 el encargo del Grupo Majestic de sustituir a Fermí Puig a los mandos culinarios del buque hotelero (con la oferta de El Bar del Majestic) y ahora se ha asentado completamente -como si siempre hubiera estado, como si fuera su sitio- con la reinauguración de su restaurante gastronómico.

Con cambios decorativos, de tonos plácidos y con barra de bar a la entrada para el pre y el post, el Petit Comitè de Nandu Jubany empieza nueva etapa con la ilusión -como ha recordado hoy el propio chef- de seguir respetando el concepto inicial de cocina tradicional catalana que inició Puig. «Hubiera dejado la carta que tenía Fermí, que era perfecta, pero obviamente le he dado mi toque personal bajo esos epígrafes que han situado al local”. Es -traducimos- producto de la tierra con pocas licencias foráneas, de temporada y del huerto, de recetario antiguo, cocinado a fuego lento, sólo con la reinterpretación propia que se entiende a un cocinero con gracia y estrella.

Es, por ejemplo, coca con hígado de pato y manzana caramelizada (clásico de Can Jubany), ensalada de perdiz escabechada con escarola y granada, alcachofas y guisantes, pulpo a la brasa con patatas y pimienta roja, canelones de Fiesta Mayor con trufa, bacalao “a la llauna”, paletilla de cabrito con peras, oreja de cerdo confitada a la brasa sobre “trinxat” o fricandó de ternera con alcachofas fritas. La carta de vinos, coherentemente, sigue la línea del local, con un 80% de referencias catalanas.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Petit Comitè de Nandu Jubany

Dirección: Passatge de la Concepció, 13
Precio medio: 55€.
Horario: Todos los días, de 13.00h a 16.00h. y de 20.00h a 23.30h.
Teléfono: 93 550 06 20
Web: Petit Comitè

Localización

Estándar