Bares-Tabernas, Ciutat Vella

Districte Born.- El brunch glocal

Un nuevo brunch en BarcelonaSomos de vermut, aunque hemos tomado Spritz; nos gustan las tabernas pero frecuentamos gastrobares, y el domingo pasado, sin ir más lejos, nos descubrimos a las 12 del mediodía saboreando platos cual inglés interesado. Gastronómicamente, de lo que se hace a esa hora se denomina brunch y no es más que el invento británico para perezosos y noctámbulos a los que los primeros rayos de sol de los días festivos no sientan bien. El nombre -y la lógica- proviene de la unión entre el desayuno (breakfast, en inglés) y la comida (lunch, en la lengua de Shakespeare), y consiste en un surtido de exquisiteces culinarias eminentemente foráneas provenientes tanto de lo que se come a primera hora (zumos, tostadas, bolleria..) como de platos más sólidos que relacionaríamos con el almuerzo (ensaladas, sandwiches, huevos, carne…) para esos días en los que la pereza vence al chef. Levantarte tarde y comer con hambre, contando con una larga tarde de siesta, pensamientos y charlas livianas para digerir.

Dirección: Princesa, 33
Precio medio: Mejillones en escabeche, 8; Nachos con guacamole, 5,50; toda clase de huevos, 10; degustación de croquetas, 6,5. Precio medio del brunch: 25€.
Imprescindible: Huevos Benedict y croquetas en la mesa y Cabernet en mano, practicar el inglés con el austríaco de al lado.
Horario: Abierto todos los días por las tarde-noche, de 19.30 en adelante. Sábado y domingo, abierto también a mediodía para el brunch, a partir de las 11.30h. Lunes cerrado.
Teléfono: 93 295 50 37
Web: Districte Born

Según Cultibar

No son pocos los restaurantes de Barcelona que se han apuntado a la moda en fin de semana pero nosotros, divertidos de cómo lo ajeno se une con lo nuestro a dos esquinas de casa, escogemos el que desde hace poco ha empezado a ofrecer Districte Born, un restaurante bonito en calle céntrica y divertida, marco ideal para comentar la jugada que quizá realizaste hace apenas seis horas en el local de al lado. De espacio diáfano y tonos contrastados, se estructura en mesas largas que pivotan sobre barra en medio, al más puro estilo gastrobar canalla. Las paredes cantan sobre pizarra y el ambiente invita a disfrutar sin prisas. Compartiendo mesa con extraños, que por azar de los platos se convertirán en conocidos, se nos presenta la carta de brunch bajo sugerencia alcohólica leve para tantear. Son las 11.30 de un domingo cualquiera y ha empezado la jornada de confesión.

Huevos Benedict, con salmónBloody Mary o Mimosa, o copa de vino a elegir entre amplia oferta de 2,8 a 4€. Empieza lo bueno. Calorías al margen, al brunch se viene a disfrutar y a recuperar, pudiendo empezar por una ensalada (de lechuga con queso de cabra y nueces caramelizadas o de tomate y ventresca de bonito) o un platillo de espárragos trigueros a la plancha por el qué dirán. Has entrado en materia. Has optado por descartar la parte de carta que viene de entrante (mejillones o berberechos) y el cuerpo te sigue el ritmo para redimirse de la noche de ayer. Los nachos con guacamole y el platillo de Ibéricos servirán para distraer el gusto de unos huevos Benedict bien servidos, la hamburguesa completa, la butifarra con secas o un tataki de atún que ya has maridado con vino blanco.

Son las 13.00h y paras el brunch para comentar con el vecino de tu izquierda el postre escogido. ¿Cheese cake o carquinyolis? ¿Qué hora es? ¿Dónde estoy? Perdido ya en el mapa geográfico gastronómico y temporal. Has empezado a las 11 y has priorizado la hamburguesa a la butifarra, has dudado entre tataki o coca de recapte y has acompañado una ensalada de tomate y parmesano con unos huevos con salmón. Bon appetit, cheers, bon profit; al final del ágape, quizá hayas cambiado hasta el lenguaje. Da igual, has disfrutado de una propuesta foránea bien integrada. La tarde por delante servirá de evaluación.

La experiencia Cultibar

Otro local en el BornHay noches que deben permanecer en el recuerdo. Es por ello que decidimos revivirla con un brunch en Districte Born. Una vez bajadas las escaleras, algunos decidieron permanecer con las gafas de sol, un error que no les permitió gozar de la excelente combinación de sobriedad y modernidad en cuanto a diseño se refiere.

La mesa larga se convirtió en lugar ideal de confesiones y especialmente aclaraciones respecto a la noche anterior. Algunos hasta tuvieron tiempo de mejorar sus dotes de “speaking” con el grupo que presidía la acogedora mesa de la esquina. Los “personajes” creados durante la noche no tienen cabida en el brunch. Pureza, autenticidad sin escudos a la luz del día. Mirémonos a los ojos. Nosotros lo hicimos.

Todo es mejorable

Lleva apenas seis meses abierto y necesitará recorrido. Es un bar de hotel, del Ciutat de Barcelona del que ejerce de bajos y del que se aprovecha para ocupar la terraza situada en lo alto del mismo en los brunch de calor, un bar eminentemente destinado a extranjeros por filosofía pero que se defiende en carta ante lo propio con buenas y diversas especialidades autóctonas. El problema, el precio abierto de la propuesta. Tus ansias de probarlo todo pueden verse recortadas. Quizá deban; a veces es bueno pagar sólo por lo que consumes. A veces.

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