Dos gildas, una ensaladilla y dos Moritz bien tiradas. Acabáis de salir de trabajar y queréis desconectar. La zona de Sant Antoni cada vez es más divertida, y habéis cogido la costumbre de tapear algo antes de cruzar el Paral.lel y acabar la noche en Poble Sec. Placeres diarios que compartís entre compañeros de trabajo y amigos, los mismos que te aconsejaron visitar un local emblema en Barcelona y que, desde hace poco, presenta nueva cara; la que buscas para esa caña tonta y bien tirada. Sigue leyendo